Angelica sylvestris

Familia : Apiaceae

 

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Texto © Eugenio Zanotti

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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La Angelica sylvestris crece en lugares húmedos hasta los 1600 m de altitud © G. Mazza

El género Angelica incluye una cincuentena de especies distribuidas sobre todo por las zonas templadas y frías del mundo. La angélica silvestre es una planta de distribución eurosiberiana, esto es, a lo largo de las zonas frías y templado-frías de Europa y Asia boreal y central.

El nombre genérico nace del griego “aggelos” = ángel, mensajero, aludiendo al agradable olor de la planta y sus virtudes medicinales, siendo el médico de Leipzig August Quirinus Bachmann (Rivino), en el siglo XVII, el que dio el nombre de “hierba angélica” a la planta, queriendo con esto afirmar sus orígenes sagrados: una leyenda cuenta que fue el arcángel Gabriel (en algunas zonas está asociada al arcángel Rafael o al arcángel Miguel)el que dio a conocer la planta a los hombres. El epíteto específico deriva del latino “silvèster”, de “silva”, que define un bosque o selva, por lo que silvestre haría referencia a que habita en bosques o selvas.

La angélica silvestre ( Angelica sylvestris - L. 1753 ) también conocida como sabuda y como yerbatana de puerto, es una gran planta herbácea perenne, con tallos erectos, de entre 50 y 150 (hasta 200) cm de altura, ligeramente zigzagueantes, estriados, huecos, ramoso-corimbosos, de un color rojo-purpúreo glauco-pruinoso. La raíz es rizomatosa, de color pardo claro o grisáceo, y contiene un jugo de color amarillo limón con olor acre y penetrante. Las hojas basales son muy grandes (de hasta 60 cm de longitud), de contorno triangular, (2)-3 pinnatisectas, divididas en foliolos ovado-lanceolados cuyo margen presenta dientes agudos que terminan en pequeñas espinas blanquecinas y cartilaginosas, con la vaina del peciolo muy dilatada e hinchada, envolviendo y protegiendo las ramas axilares jóvenes y las inflorescencias que aún no han florecido. Estas últimas presenta entre 20 y 30 (hasta 50) radios que forman umbelas cónicas, con flores pequeñas con 5 pétalos blanco-rosados (floración de mayo a agosto). Os frutos son diaquenios elípticos, comprimidos en el dorso, de 2-3 × 3-4 mm con dos alas membranáceas tan largas como la semilla y tres costillas longitudinales bien marcadas.

La angélica crece en los bosques y lugares húmedos, en gargantas, setos y en las orillas de los cursos de agua. Es común desde bajas altitudes hasta los 1600 m. Dentro del taxón Angelica sylvestris L. se han diferenciado dos subespecies: la Angelica sylvestris sylvestris, común desde ambientes a baja altitud o submontanos hasta media montaña, con foliolos ovados u ovado-lanceolados, normalmente no decurrentes sobre el peciolo (los frutos son de entre 4 y 5,5 mm de longitud y de 3 a 4 o 5 mm de anchura), y la Angelica sylvestris montana ( = Angelica elatior ), distribuida por algunas regiones montanas y de la banda subalpina, que presenta foliolos más estrechos, de forma alargada, prevalentemente lanceolados, con base decurrente sobre el peciolo y a menudo incluso fusionados en la base (connatos) (sus frutos son de entre 6 y 8 mm de longitud y de 4,5 o 5 a 6 mm de anchura.

Una especie muy conocida, más apreciada que la sylvestris para usos en herboristería, cocina y licorería, es la Angelica archangelica conocida como hierba de los ángeles o hierba del Espíritu Santo; se distingue por los tallos verdes, los peciolos cilíndricos, los pétalos blanco-amarillentos o verdosos, los frutos con alas corchosas y los radios de las inflorescencias dispuestos de modo que le dan una apariencia globosa o casi globosa. Esta otra especie presenta una distribución circumboreal-ártica pero que, debido a su cultivo (sobre todo en Francia, Alemania, Polonia, República Checa, Eslovaquia y norte de Europa), se ha convertido en subespontánea en algunas zonas de los Alpes. Es empleada en la elaboración de diversos licores, como el Chartreuse, el Bénédictine, el anís, el Strega, el Petrus Boonekamp y, además, en el Agua del Carmen o de melisa de lso Carmelitas, en el vespetrò, los amari y en el vermú de Turín.

Para los usos en herboristería se utilizan las raíces gruesas y los frutos recogidos en otoño y secados al sol (las raíces frescas contienen un aceite esencial con fuerte acción irritante y vesicante). Son numerosos sus componentes: aceite esencial (0,35-1,3 %) compuesto de monoterpenos como β- y α-felandreno, β- y α-pineno, sabineno, careno, mirceno o limoneno; sesquiterpenos; lactonas macrocíclicas; más de veinte furanocumarinas y cumarinas (responsables de fitodermatosis de tipo fotodermatitis); ácidos angélico, ascórbico, cafeico, clorogénico, málico, valeriánico y metilacético; arcangelenona, fitosterol, resorcina, ácidos grasos, compuestos amargos, taninos, azúcares y resina.

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Frutos y raíces tienen virtudes medicinales, pero está contraindicada para úlceras y bronceados © Giuseppe Mazza

Los frutos contienen alrededor de un 1 % de aceite esencial, que contiene principalmente β-felandreno y otros terpenos, cumarinas (bergapteno, imperatorina e isoimperatorina), isopimipinelina, psoralenos, hidroxipsoralenos, falopterina, xantotoxol y xantotoxina.

La angélica tiene destacadas propiedades estimulantes de las secreciones hepato-pancreáticas y calma los espasmos dolorosos causados por la formación de gases intestinales, además de propiedades aperitivas, digestivas y eupépticas, carminativas, diuréticas, expectorantes, antiespasmódicas y emenagogas. Es empleada en la preparación de tónicos eupépticos de mecanismo directo, con acción sobre las glándulas gástricas.

El extracto de la raíz entra en la composición de aguas sedativas y licores digestivos; combate la acidez de estómago, las atonías gástricas y la aerofagia. Quien sufre de inapetencia, anorexia, meteorismo, dispepsia o tiene problemas digestivos encontrará en esta planta un alivio seguro.

Está contraindicada para las personas que padecen úlceras gástricas y duodenales y se aconseja no exponerse a largos periodos de insolación mientras se estén usando preparados con angélica (las furanocumarinas, como explicábamos, pueden causar alergias e irritaciones en la piel principalmente en presencia de luz solar).

Algunos preparados a base de bergapteno, xantotoxina y otras cumarinas son utilizados en la cura de la psoriasis. El polvo obtenido de la trituración de las semillas es eficaz contra los piojos. En Groenlandia, Finlandia y Suecia la angélica es utilizada también como verdura cocida y muchos dulces de aquellos lugares son condimentados con sus frutos; los peciolos y los tallos jóvenes huecos son también finamente cortados y confitados.

En verano las elegantes umbelas florecidas de las angélicas atraen a innumerables insectos y emanan una delicada fragancia. Las características que deben tenerse presentes para no confundirla con umbelíferas tóxicas o irritantes, como la cicuta ( Conium maculatum ) o la hierba de Hércules ( Heracleum sphondylium ), son las siguientes: su agradable olor, la ausencia de un denso moteado pardo-púrpura en los tallos y la presencia de las características grandes vainas envolventes en la base de los peciolos.

Preparaciones:

Infusión digestiva indicada para casos de atonías gástricas, acidez e hinchazón de estómago

Dos cucharillas de rizoma troceado en una taza de agua hirviendo. Dejar infundir veinte minutos y beber una hora después de comer edulcorando con algo de miel.

Vino aperitivo, digestivo y tónico

Dejar macerando durante 3 días un puñado de raíz troceada y un pellizco de semillas en un litro de buen vino tinto con mucho cuerpo agitando de cuando en cuando. Tras filtrarlo se bebe un chupito antes de comer.

Sinónimos: Angelica trilobum (L.) Desf. (1804); Angelica sylvestris var. elatior Wahlenb. (1814); Angelica villosa Lag. (1816), = A. sylvestris var. sylvestris ; Angelica sylvestris var. decurrens Fischer (1842) = var. elatior ; Angelica sylvestris subsp. montana (Brot.) Arcangeli (1882), = var. elatior ; Angelica sylvestris var. grossedentata Rouy & E.G. Camus (1901) = var. sylvestris ; Angelica venetum (Koch) M. Hiroe (1979); Angelica sylvestris subsp. bernardiae Reduron (2007).

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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