Balaeniceps rex

Familia : Balaenicipitidae

 

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 

 

Traducción en español de Lucio Zavala

 

 

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Esquivo, de aspecto afable, pero con un macizo pico ganchudo, el Balaeniceps rex es un ave de leyenda © Giuseppe Mazza

La cigüeña con pico de zapato, o simplemente picozapato, no necesita referencias particulares para ser recordada por los ornitólogos o por los apasionados en esta materia.

Apenas se pronuncia este nombre, súbitamente los ojos de quien lo conoce o ha sentido hablar de él se iluminan de curiosidad y maravilla por la particularidad morfológica de esta ave, y más aún por la rareza de que con el correr de algunas décadas se lo ha convertido en un ser invisible y difícil de rastrear, incluso en una especie en vías de extinción.

Ya los primeros exploradores de las tierras de África oriental se habían topado con esta extraña ave y la habían recordado en sus anotaciones de viaje, tanto más dado que los territorios donde vive fueron el epicentro de muchísimas misiones de exploradores decimonónicos, en busca de las fuentes del Nilo o de las Montañas de la Luna, lugares donde de hecho vive este extrañísimo ejemplar de ave.

Incluso los libros de ornitología de los siglos pasados hablaban de él y reproducían sus formas con precisión, dado que en aquel tiempo el reconocimiento era una cosa facilísima: un disparo de fusil al ejemplar encontrado, y de inmediato se hallaba el modo de comprender cualquier cosa de la que se tratase.

Figuier hizo una bella descripción en su libro “Gli Uccelli” (Las Aves), de la segunda mitad del siglo XIX, con un grabado de tal manera preciso y detallado, que recuerda al de una obra actual. Lo llamó cigüeña con cabeza de ballena, y lo asignó científicamente al género Baleniceps antes que Balaeniceps cometiendo uno de los errores de ortografía latina más comunes en aquel siglo.

El picozapato ( Balaeniceps rex - Gould, 1850 ) pertenece al orden de los Pelecaniformes y a la familia Balaenicipitidae siendo la única especie incluida dentro de esta familia y su único género. Desde su descubrimiento hasta nuestros días, esta ave tan extraña y particular, ha sido objeto estudios y clasificaciones que en primera instancia la consideraron perteneciente al grupo de las cigüeñas. Posteriormente fue asignada al grupo de los pelícanos, luego al de las cigüeñas nuevamente, y finalmente, a partir de los últimos estudios basados en técnicas de ADN, ha sido incluida definitivamente dentro de los Pelecaniformes acercándose por sus características a la más común “umbretta” (en italiano) o Ave martillo ( Scopus umbretta ) que también habita el continente africano.

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Aparece de improviso y luego desaparece en la vegetación exuberante e impenetrable de los pantanos africanos, dentro de una vasta franja al abrigo del ecuador © Giuseppe Mazza

Cuando a mitad del siglo XIX, el mismo Gould vio el primer ejemplar en la colección de un gentilhombre de Nottingham que la había coleccionado en Sudán sobre las riberas del alto Nilo, y sobre el cual efectuó su clasificación científica, quedó tan fuertemente impresionado y asombrado que llegó a afirmar que aquel ser “era el ave más extraordinaria que jamás había visto desde hace muchos años”.

Aserción esta que motivó la curiosidad de todos los estudiosos de aquellos tiempos por muchos años, y que dio comienzo a misiones de reconocimiento en busca del ave. Se considera bastante rara, en primer lugar, teniendo en cuenta que su escasez se debe a la increíble reserva que esta ave mantiene durante su vida, más allá de que el ambiente en el que vive la torna invisible y poco accesible. Como veremos, habita lugares inaccesibles, dificultosos, fuera de alcance y posibles de recorrer sólo después de un extenuante zigzaguear en medio de cañaverales e inmensas ciénagas inundadas con altos papiros, que reducen la visibilidad a prácticamente pocos metros de distancia.

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La cigüeña con pico de zapato es una especie claramente arcaica, de aspecto prehistórico. Los ornitólogos la emparentaron en un principio con las cigüeñas y luego con los pelícanos, pero sus formas hacen inmediatamente pensar en los gigantescos reptiles del pasado © Giuseppe Mazza

Toda la información y las referencias científicas sobre esta ave hacen foco en su enorme y extraño pico.

El nombre científico del género Balaeniceps deriva de la unión de dos términos latinos, “balaena” = ballena y “ceps” = cabeza, mientras, siempre del latín, el epíteto específico rex significa rey.

No se conoce con exactitud por qué habría merecido este último epíteto, quizás por la ligera ondulación de las plumas sobre la nuca que dan la impresión de una falsa corona, o tal vez por la dimensión maciza de su estructura que lo convierte en el ser más potente de su territorio, el rey del pantano, dando crédito nuevamente a la impresión que tuvo el mismo Gould cuando se aproximó en sus primeros estudios.

Incluso en los nombres comunes de diversos países, el pico macizo siempre es recordado: “Shoebill” o “Whale-headed Stork” en inglés, “Bec en sabot” o “Baléniceps rois” en francés, “Picozapato” en español y “Schuhschnabel” en alemán. También es interesante el apodo “Abu markub”, es decir padre del zapato, dado en los países árabes o en portugués: “Cegonha-bico-de-sapato”.

Zoogeografía

Pocas décadas atrás se pensaba que esta ave se hallaba relegada únicamente a los pantanos inextricables del Nilo Blanco, un área anegada de varias decenas de miles de kilómetros, casi deshabitada, y donde era casi imposible adentrarse, ni mucho menos conocer de las poblaciones locales cualquier cosa que existiera dentro de ella.

En los años sucesivos, estudios más cuidadosos y exploraciones más intensas, han revelado que, por el contrario, su presencia es más amplia y bien distribuida, y que también se extiende hacia áreas lejanas al territorio en el cual se presumía estaba relegada.

De todos modos, esta ave representa la pieza africana más ambicionada por los investigadores científicos, y su búsqueda es tan asidua y persistente que se ha llegado a descubrir su presencia en áreas que se creían poco aptas para ella, o bien en ambientes no lo suficientemente amplios como para poder albergarla y garantizarle la protección que necesita. Esto apoya el hecho de que sea tímida y poco observable en la naturaleza. El picozapato vive en toda la cuenca superior del Nilo y sus numerosos afluentes, además de otros cuerpos de agua del valle del Rift en la falla Albertina, la más occidental, y por el sur hasta Zambia, incluyendo en esta área el sur de Sudán, Etiopía, Uganda, la República Centroafricana, Ruanda, la República Democrática del Congo y Tanzania. Un área continua que forma una franja con dirección norte-sur repartida equitativamente por la línea del ecuador.

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Pico de carnicero, cortante y ganchudo, con forma de zapato, como indica su nombre vulgar. Cuello de luchador, mirada de carnívoro y una pequeña corona real de plumas sobre la cabeza, como indica su nombre científico de "rex"© Giuseppe Mazza

Algunos sitios se encuentran bien poblados, mientras otros están ocupados por un número exiguo de ejemplares, lo que sin embargo no representa un peligro para la supervivencia de esta ave. Se espera que la búsqueda continua pueda aportar el descubrimiento de nuevos hábitats incluso distantes y aislados del área de distribución original. Es un ave sedentaria, que transcurre habitualmente toda su vida en la misma área donde nació.

Ecología-Hábitat

El picozapato es habitante exclusivo de extensos cañaverales impenetrables, anegados con agua estancada, a menudo putrescente y poco oxigenada. Lagos donde es casi imposible aventurarse por la espesura de la vegetación, por el terreno fangoso e inestable, y por la peligrosidad debida a la presencia de reptiles y peligros de todo tipo. La vegetación es tan densa que incluso esta ave no puede caminar y desplazarse de otro modo que no sea siguiendo las trazas dejadas a su paso por hipopótamos, elefantes y cocodrilos.

Aunque provisto de un fuerte aparato alar, el picozapato no emprende el vuelo con mucha frecuencia; prefiere caminar suspendido sobre el estrato de papiros o cañas semisumergidos, a la búsqueda de presas grandes. Frecuenta generalmente pequeños espacios abiertos, ocultos en la espesura del cañaveral o bien, cuando el agua está sujeta a un ligero escurrimiento, como en ríos muy pequeños semicubiertos y poco profundos, donde el movimiento del agua facilita la formación de un pasillo. Raramente se lo puede descubrir en sitios abiertos, y cuando esto sucede, permanece completamente firme, incluso a corta distancia, hasta que el peligro haya pasado o bien, cuando la distancia de fuga supera el límite de seguridad, emprende el vuelo rasando el manto del cañaveral, sumergiéndose de nuevo en la espesura de esta densa selva.

Morfofisiología

El picozapato, aunque elegante sobre sus largas patas, es un ave robustísima con medidas notables y una estructura corporal maciza y fornida en su totalidad. Es un ave primitiva, de aspecto prehistórico, extraño en las formas, en los detalles, e incluso en el comportamiento mismo, lo que confirma esta particularidad. Bastaría observarla con las membranas nictitantes cerradas para darse una idea de cuán extraña es esta ave, y cómo se ha diferenciado de sus parientes más cercanos. Su membrana nictitante es particularmente gruesa y opaca, de color grisáceo, y vista en detalle es similar a la de los grandes reptiles. Si bien ya se ha hecho mención del robusto pico, conociendo mejor las dimensiones se puede imaginar la fuerza que puede expresar y la capacidad que puede esconder.

El pico es robusto de tal modo que resulta desproporcionado en relación a la cabeza y, teniendo en cuenta su nombre con un poco de imaginación, lo suficientemente grande como para poder calzar el pie de un ser humano.

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Sus membranas nictitantes cerradas, espesas y opacas, similares a las de los grandes reptiles, demuestran cómo se ha diferenciado de las demás aves © Giuseppe Mazza

El pico solo mide entre 20 cm de longitud y 10 cm de ancho, y visto desde arriba posee un aspecto estructural cuadrado, recordando ligeramente a una silla en su parte superior. La punta está armada con un gancho mortífero curvado y afilado, una verdadera arma para lacerar y seccionar a la presa o asestar uno de sus tremendos picotazos mortales. Las víctimas son generalmente un tanto grandes, a veces de modo inimaginable, pero son engullidas enteras y solo rara vez, o cuando se destinan a los pichones, pueden ser reducidas a grandes trozos.

La fuerza de este pico es muy notable, y a veces la sola presión ejercida por las mandíbulas con sus márgenes cortantes, es suficiente para aniquilar a la presa. Incluso es lo suficientemente amplio como para ser usado a modo de contenedor para llevar agua a los pequeños cuando están en el nido, para refrescarlos de los calientes rayos del sol. Puede contener casi un litro de agua.

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Aunque puede girar tranquilamente con unara de 2,5 m por 7 kg de peso, prefiere por lo general mantenerse en tierra. Dedos largos casi una palma, hechos especialmente para m envergaduoverse sobre terrenos los fangosos y la vegetación acuática sin hundirse por completo © Giuseppe Mazza

El picozapato mide más de 120 cm de longitud con una altura total que alcanza los 150 cm. Posee un peso que llega a los 7 kg, lo que explica su estructura maciza, y una apertura alar cercana a los 250 cm.

Las alas son largas y muy amplias, por lo tanto, convenientes no sólo para volar, sino también para “girar”, una operación que raras veces realiza, pero que efectúa con gran maestría.

Tiene un cuello macizo, corto, unido a la espalda y desmesuradamente grueso, totalmente distinto de aquel habitualmente lanceolado y elegante que podemos ver en las zancudas. Incluso la cabeza resulta desproporcionada en relación al cuerpo, dado que debe soportar y contener la fuerte musculatura que hace de contrapeso a un pico enorme.

Las patas son largas y robustísimas, también desmesuradas, y los pies están provistos de dedos larguísimos para dar a tan pesada ave la posibilidad de caminar sobre los arbustos flotantes sin hundirse por completo. Inclusive el segundo dedo puede alcanzar la excepcional medida de casi veinte centímetros de largo.

Es por lo tanto un ave que en su milenaria convergencia evolutiva ha reunido en sus propias características morfológicas las peculiaridades de otros animales, aprovechando los beneficios que luego la llevaron a convertirse en el “rex” de los pantanos. Pico de carnicero, cuello de luchador, cabeza de animal carnívoro, patas de gran caminador, y largos dedos de ave paludícola.

La librea del picozapato es de color gris azulada sobre toda la parte superior del cuerpo, con el vientre y la garganta ligeramente blancuzcos. El pico es color carne con tendencia al grisáceo, mientras que las patas son gris-ceniza. Los ojos son amarillentos, redondeados y algo grandes, adaptados a la caza aún con escasez de luz. No existe dimorfismo sexual excepto en el tamaño, mayor en el macho, mientras que los juveniles tienden a poseer coloración más parda con una librea que mantienen durante distinta cantidad de tiempo.

Etología-Biología reproductiva

La alimentación de esta ave es muy variada, aunque se encuentra integrada principalmente por los grandes peces que habitan estas aguas pantanosas. Parece que las condiciones del agua poco oxigenada obligan a la fauna íctica a tomar bocanadas de aire en la superficie, señalando así su presencia a estos grandes predadores. Esta situación se indica como causa determinante para asegurar su presencia. Sólo para confirmar su antigüedad, una de sus presas preferidas es a su vez un ser primitivo como si la combinación hubiese persistido desde los albores del planeta. De hecho, el Pez salamandra ( Protopterus sp. ) forma parte principal de su alimentación.

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Por lo general la cigüeña con pico de zapato se alimenta de grandes peces como los Protopterus, que salen a la superficie a tomar aire desde el agua pobre en oxígeno de su hábitat, aunque también se alimenta de aves, serpientes, varanos y pequeños mamíferos © Giuseppe Mazza

También se alimenta de serpientes, varanos y otros reptiles incluso cocodrilos, aunque crías, ratones y pequeños mamíferos que tritura con sus fortísimas mandíbulas. El picozapato es un ave exasperantemente solitaria, tanto que durante el periodo de emparejamiento la hembra y el macho usan áreas diferentes para la alimentación y la caza.

Nidifica en la espesura de los cañaverales, en pequeños ensanchamientos donde la vegetación es aplastada para disponer de un espacio donde hacer su nido. Éste se confecciona utilizando un montón de juncos o hierbas acuáticas, generalmente apoyado en el fondo fangoso, aunque puediendo oscilar fácilmente sobre la superficie del agua. Incluso el momento elegido para la nidificación coincide con el nivel máximo del agua, y culmina con la estación seca, cuando el montón se consolida con el suelo a la par que el nivel desciende.

Sólo depositan tres huevos que son incubados durante 30 días, y los pequeños permanecen en el nido o en sus cercanías por 10-12 semanas. En períodos de escasez de alimentos, y a veces sin motivo aparente, se observan casos de cainismo, por lo cual sólo una cría sobrevive.

Los jóvenes no alcanzan la madurez sexual hasta el tercer o cuarto año, durante el cual conviven a menudo con sus progenitores dentro de la misma área. El picozapato tiene una perspectiva de vida que supera los 30 años en cautiverio, aunque se cree que también en estado salvaje, superados los primeros años más críticos, puede alcanzar esta edad.

Como hemos visto, esta ave se encuentra suficientemente difundida en vastas áreas, pero siempre en número reducido y aislado; no posee muchos enemigos naturales a excepción de cocodrilos o carnívoros que frecuentan este ambiente, aunque últimamente se encuentra sujeto a la captura indiscriminada e incluso la sustracción de huevos y polluelos para la cría privada, motivo por el cual esta especie es considerada vulnerable y se mantiene bajo particular protección.

El temor por su supervivencia radica en la modificación o desaparición de su entorno natural, así como en la presión demográfica cada vez más fuerte. Gran cantidad de zoológicos y jardines naturalistas albergan a esta especie, que parece reaccionar de manera positiva en estado de cautiverio.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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