Berberis vulgaris

Familia : Berberidaceae

 

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Texto © Eugenio Zanotti

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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El agracejo (Berberis vulgaris) es un pequeño arbusto euroasiático caducifolio y espinoso de hasta 3 m de alto © Giuseppe Mazza

El género Berberis incluye alrededor de 450 especies (según algunos autores hasta 500) de pequeños árboles y arbustos siempreverdes de hasta 5 m de altura, con ramas espinosas, presente en todas las regiones templadas y subtropicales del mundo, sobre todo en el hemisferio norte.

El Agracejo ( Berberis vulgaris - L. 1753 ) es una especie de distribución euroasiática difundida por Europa y Asia desde el Cáucaso hasta Japón, naturalizada en los Estados Unidos y en otros países del mundo.

El nombre del género vendría de “berbêrys”, el nombre árabe de los frutos de este arbusto, pero la etimología es controvertida y existen muchas otras hipótesis. El epíteto específico “vulgaris” significa en latín “común”, “conocido para la gente”.

Es un arbolillo caducifolio glabro, espinoso, de entre 1 y 3 m de altura, con muchos tallos más o menos erectos, arqueados hacia el exterior, con corteza gris-amarillenta o amarillo-amarronada, ramas grisáceas con aspecto de madera seca, reclinadas y espinosas. La madera es de calidad y tiene un hermoso color amarillo dorado.

Las hojas son simples, cortamente pecioladas, alternas o en grupos que se desarrollan en la axila de 2 o 3 espinas. Tienen una lámina obovado-elíptica, con ápice obtuso, moderadamente rígidas, con margen finamente dentado y espinoso, de color verde oscuro en el haz y más claras en el envés. Están reunidas, como queda dicho, en la axila de hojas transformadas en espinas.

La floración tiene lugar, en nuestras regiones, en abril-mayo; las pequeñas flores amarillas están reunidas en racimos axilares péndulos de entre 15 y 30 corolas. Las flores brotan en abril y la floración se extiende hasta junio. Presentan 6 sépalos y 6 pétalos (de entre 5 y 7 mm) amarillos, y muestran una característica curiosa: si con un palillo de dientes tocamos desde el interior la base de los filamentos estaminales, adheridos a los pétalos, reaccionan curvándose hacia el interior.

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Hojas, alternas o en fascículos, dentadas o espinosas, más claras debajo. Se desarrollan en la axila de 2-3 espinas © Giuseppe Mazza

Es esta adaptación una que la planta ha desarrollado para promover el transporte de polen mediante los insectos que, buscando el néctar, activan la “trampa”.

El fruto es una pequeña baya oblonga, inicialmente verde y más tarde de color rojo vivo, hasta un rojo intenso en su madurez, de sabor acídulo, con (1) 2-3 (5) semillas con tegumento córneo-membranáceo.

Berberis vulgaris es una especie muy variable, tanto es así que se han propuesto numerosas subespecies, como por ejemplo aetnensis o australis, que presentan en cualquier caso caracteres en gradiente entre una y otra y, por tanto, no son aceptadas por muchos autores, que consideran que dichas variaciones están debidas a adaptaciones a las condiciones edáficas durante el crecimiento. La multiplicación, además que mediante semilla (dispersadas por las aves que gustan de los frutos), puede hacerse mediante acodo y estaquillado.

El agracejo es una planta heliófilo-termófila, aunque vive frecuentemente también en penumbra, que ama los lugares secos, pedregosos y rupestres, los claros forestales y los bosques degradados, los matorrales secos sobre suelos pobres, generalmente de reacción alcalina, desde bajas altitudes hasta los 2000 m en los bosques de coníferas. El sistema radical está compuesto por fuertes y numerosas raíces que se extienden paralelas a la superficie del suelo originando numerosos vástagos, lo que hace a esta planta útil en la consolidación de laderas y escarpes que puedan sufrir erosión causada por viento o escorrentías superficiales.

Muchas especies de agracejo son utilizadas en jardines y parques para hacer setos y manchas de color, entre las cuales encontramos: Berberis thunbergii y sus variedades, Berberis aggregata, Berberis chenaultii, Berberis hookeri, Berberis darwinii, Berberis buxifolia, Berberis julianae, etc., además de numerosos híbridos.

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Las espléndidas flores tienen estambres “trampa” que cubren de polen a los insectos curvándose hacia dentro © Giuseppe Mazza

Debemos recordar también otros aspectos positivos de esta especie, empleada en el pasado en fitoterapia (corteza de raíces, hojas y frutos) como estimulante de las secreciones gastrointestinales, colagoga, hipoglucemiante, hipotensora y hemostática, mientras que las hojas son astringentes y aromatizantes.

La corteza de las raíces, recogida en noviembre, contiene alcaloides isoquinolínicos (berberina, oxiacantina, berbamina y otros). Las hojas contienen también berberina (¡tóxica a dosis inadecuadas!), jatrorricina, columbamina, palmatina, isotetrandina, bervulcina, magnoflorina, glucosa, levulosa, taninos, resinas, ácido málico y ácido tartárico. Se recogen en mayo y tienen propiedades antiescorbúticas, astringentes y diuréticas. Los frutos (presentes en agosto-septiembre) sirven para preparar gelatinas y siropes o jarabes refrescantes y antisépticos.

Actualmente el principal empleo de esta planta es como tónico ocular en los casos de hipersensibilidad ocular, inflamación de los párpados o inflamación conectiva de origen alérgico. Se emplea el cloruro de berberina (alcaloide presente sobre todo en la corteza de las raíces). Este tiene notables propiedades antimicrobianas y antisecretoras, útiles en el tratamiento de diversas infecciones como las diarreas bacterianas y las recidivas de Candida albicans; impide la proliferación del estafilococo dorado. Recientemente se ha descubierto una interesante actividad anticolesterolémica que, al contrario que las estatinas, que se limitan a inhibir la síntesis del colesterol por parte del hígado, mejora la gestión del colesterol y potencia los efectos de los inhibidores naturales de los receptores del colesterol. Están siendo investigados también los efectos antineoplásicos de dicho alcaloide ante diversos tipos de células tumorales.

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Eliminado para luchar contra la roya del trigo, es una planta medicinal con frutos comestibles © Giuseppe Mazza

Actualmente es raro observar al agracejo alejado de bosques o lugares silvestres; en nuestros campos antiguamente fue muy cultivado junto al trigo. Estos arbustos fueron, no obstante, ampliamente eliminados cuando se descubrió que sus hojas podían ser portadoras, como hospedador intermedio, de la temible enfermedad fúngica conocida como roya negra del trigo. La madera, las raíces y la corteza de este arbusto son ricas en una sustancia colorante amarilla empleada en el pasado para teñir el cabello y las telas. Los frutos son comestibles pero por lo general son transformados en mermeladas agradables y refrescantes, o bien conservadas en salazón como las alcaparras. Damos a propósito de esto la receta para la “Gelatina de agracejo”:

Por 1 kg de bayas bien maduras, lavadas y secadas, hace falta 1 kg de azúcar y un pequeño vaso de agua, se hace hervir todo junto durante 20 minutos, quitándolo después del fuego. Una vez el producto obtenido se ha templado se pasa por un cedazo o colador para eliminar las semillas y la piel, y el líquido viscoso obtenido se vuelve a poner a fuego lento hasta conseguir la textura deseada, bien viscosa. Entonces se coloca en tarros de vidrio esterilizados mediante alcohol puro, cerrándose después y hervidos durante varios minutos. Han de conservarse en un lugar fresco, seco y oscuro.

Sinónimos: Berberis aetnensis C. Presl. (1826); B. boisseri C.K. Schneider (1905); B. orientalis C.K. Schneider (1905).

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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