Butia eriospatha

Familia : Arecaceae

Texto © Pietro Puccio

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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De hasta 6 m de alto, Butia eriospatha crece en los bosques de Araucaria del sur de Brasil. Los frutos, comestibles, son los mejores del género Butia. Vulnerable en la naturaleza, merecería una mayor difusión hortícola © G. Mazza

La especie es originaria de Brasil meridional (Paraná, Rio Grande do Sul y Santa Catarina) donde crece en áreas abiertas o en los bosques de Araucaria entre los 700 y los 1.200 m de altitud.

El nombre genérico deriva de la dicción portuguesa del nombre vernáculo brasileño de una palmera que significa “espinoso”, “dentado”, en referencia a las espinas presentes en los peciolos; mientras que el epíteto específico es la combinación de los sustantivos griegos “ἔριον” = lana y “σπάθη” = espada, en referencia al indumento que recubre la bráctea (espata) que encierra la inflorescencia.

Nombres comunes: woolly butia palm, woolly jelly palm (inglés); butiá, butiá-açu, butiá branco, butiá-da-serra, butiá verdadeiro, butiazeiro, macuna (Brasil).

La Butia eriospatha (Mart. ex Drude) Becc. (1916) es una especie monoica de tallo solitario, de hasta alrededor de 6 m de altura con un diámetro de entre 30 y 50 cm, de color grisáceo, rugoso, con los restos persistentes de las bases de las hojas viejas. Las hojas, sobre un peciolo de hasta 1 m de largo provisto de robustas espinas en sus márgenes, son pinnadas, fuerte y elegantemente arqueadas, de entre 2 y 2,6 m de longitud, con foliolos rígidos y lineares, con ápice agudo, dispuestos regularmente a ambos lados del raquis formando una V, de alrededor de 70 cm de largo en la parte media y 2 cm de ancho, de color gris verdoso. Las inflorescencias brotan entre las hojas (interfoliares), de entre 0,9 y 1,3 m de longitud, con ramificaciones de primer orden, inicialmente encerradas en una espata oblongo-lanceolada recubierta por un denso tomento pardo claro. Las flores son unisexuales y de color amarillo, dispuestas en tríadas (una flor femenina entre dos masculinas) excepto en la parte terminal, donde solo hay flores masculinas, presentando, además, proterandria, esto es, que las flores masculinas maduran antes que las femeninas, lo que favorece la fecundación cruzada, pero, en cualquier caso, la especie es autocompatible e incluso un ejemplar aislado puede reproducirse. Los frutos son drupas globosas de color amarillento en su madurez, de entre 1,8 y 2 cm de diámetro, con endocarpo leñoso, duro, de entre 1 y 1,5 cm de diámetro y que contiene de 1 a 3 semillas.

Se reproduce por semilla en sustrato drenante mantenido constantemente húmedo a una temperatura de entre 25 y 28 ºC, con un tiempo de germinación de 2 a 3 meses.

Es una palmera muy decorativa, aunque poco difundida, de crecimiento bastante lento, parecida en el aspecto a la más comúnmente cultivada Butia odorata ( durante largo tiempo conocida en cultivo como Butia capitata ), de la que difiere principalmente en el denso tomento que recubre la superficie externa de la espata. Al ser robusta y resistente a las bajas temperaturas, además de en regiones tropicales y subtropicales, puede cultivarse con fines ornamentales en las zonas de clima templado, incluso las más húmedas, donde de adulta puede soportar valores de temperatura hasta los -12 ºC siempre que sean excepcionales y de corta duración, no sin daños al follaje, aunque se recupera al siguiente verano. Naturalmente, donde pueden darse tales valores extremos es aconsejable predisponer oportunas protecciones invernales. Requiere una exposición a pleno sol, suelos perfectamente drenantes, ácidos o neutros, y riegos regulares en los climas caracterizados por largos veranos cálidos y secos, aunque es capaz de resistir periodos de sequía.

Los frutos, con pulpa jugosa y escasamente fibrosa, tienen un sabor particularmente agradable, superior al de las demás Butia, por lo que son consumidos frescos o utilizados para preparar confituras, zumos y una bebida alcohólica muy apreciada, son también empleados como alimento para el ganado y representan un importante recurso alimentario para la fauna local. Las fibras de las hojas son usadas para cordaje, cestas, esteras, sombreros y otros objetos artesanales.

Por la pérdida progresiva de su hábitat, a causa de la presión antrópica, la especie ha sido incluida en la lista roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como “vulnerable” (especie en peligro de extinción en estado salvaje).

Sinónimos: Cocos eriospatha Mart. ex Drude (1881); Calappa eriospatha (Mart. ex Drude) Kuntze (1891); Butia punctata Bomhard (1942); Syagrus eriospatha (Mart. ex Drude) Glassman (1970).

 

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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