Cannabis sativa

Familia : Cannabaceae

 

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Texto © Prof. Giorgio Venturini

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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Según el ambiente en el que viva, el cáñamo (Cannabis sativa) puede convertirse en droga © G. Mazza

El cáñamo ( Cannabis sativa - L 1753 ) es una especie que según algunos autores debería dividirse en tres: Cannabis sativa L., Cannabis indica Lam. 1785 y Cannabis ruderalis Janisch. Según otros autores se trata de una sola especie que incluye variedades o subespecies.

El nombre del género Cannabis deriva del griego “κάνναβις” (kánnabis) = cáñamo, palabra probablemente de origen medio-oriental (véase el persa “kanab”); mientras que el epíteto específico sativa viene del latín “sativus”, que significa cultivado y deriva del verbo “sero” (sembrar, plantar).

El término marihuana, de origen mexicano, técnicamente hace referencia a las inflorescencias femeninas secas del Cannabis usadas como estupefaciente.

Con el nombre de hachís se indica un producto obtenido mediante diversas técnicas de procesado del Cannabis , que concentran los principios activos.

Este último término deriva de una palabra árabe que significa “hierba” y, según algunos, estaría relacionado con la palabra “asesinos”, que haría referencia a los secuaces de un jefe ismaelita de la secta de los nizaríes. El famoso Viejo de la Montaña Hassan-i Sabbāh, en torno al 1000 d. C., desde su fortaleza de Alamut (esto es, el “nido del águila”), en el actual Irán, enviaba a sus sicarios que, bajo el efecto de la droga asesinaban a los adversarios.

Según la leyenda, el Viejo de la Montaña embriagaba con el hachís a sus secuaces y los convertía en drogodependientes para asegurarse de que le serían fieles. Según otros, entre los que encontramos al escritor libanés Amin Maalouf, esta interpretación sería falsa en tanto en cuanto el término haría referencia a los fieles del “assass” (fundamento), esto es, los secuaces del fundamento de la fe, y no a criminales. La fortaleza de Alamut habría sido, según la leyenda, inexpugnable, pero el jefe mongol Hulagu la conquistó y destruye al primer intento.

Cannabis sativa es una planta anual dioica con tallos erectos de hasta 3 o más metros (en algunas variedades puede llegar a los 7 m), escasamente ramificados, con pelos verde-grisáceos. Las hojas inferiores son opuestas, mientras que las superiores son alternas, todas palmadas, con entre 5 y 11 segmentos acuminados, sobre peciolos largos con estípulas basales, margen densamente dentado, de color más oscuro en el haz. Las flores son pequeñas, generalmente unisexuales, amarillo-verdosas, reunidas en panículas. El fruto es pequeño, gris amarronado. Florece en verano y fructifica a finales de esta estación o en otoño. Las flores presentan pelos glandulares que segregan sustancias resinosas ricas en principios psicoactivos. Las inflorescencias masculinas, que se desarrollan en las axilas foliares, son panículas formadas por numerosos racimos. Las inflorescencias femeninas, más compactas que las masculinas, son apicales. La polinización es anemófila.

Las principales diferencias morfológicas entre Cannabis sativa y Cannabis indica consisten en el hecho de que la última tiene menor altura, la mata es de forma más cónica y más ramificada y que las hojas son más anchas. Las hojas maduras, además, presentan a veces tonos rojizos. Desde un punto de vista farmacológico, la Cannabis indica tiene un mayor contenido en sustancias psicoactivas, en particular cannabidiol (CBD) más que de Δ-9-tetrahidrocannabinol (Δ9 THC).

Esta planta crece espontánea en Asia (Irán, India septentrional, Siberia meridional...). Es una especie con gran capacidad de adaptación a distintas condiciones climáticas y edáficas (del suelo).

Las plantas para la producción de fibra textil prefieren climas templados, mientras que las que producen droga están más adaptadas a climas cálidos.

El cáñamo ha sido ampliamente cultivado por sus fibras desde tiempos remotos, sobre todo en Europa y Asia. Para obtener las fibras, las plantas, recogidas mediante siega o arrancadas, tras haberse secado en el campo, son sometidas a maceración en agua, usualmente durante alrededor de una semana (la maceración produce un olor desagradable muy fuerte y muy característico que en tiempos pasados impregnaba el aire de los campos en los que se cultivaba el cáñamo).

Tras el secado se lleva a cabo, manualmente en otros tiempos, la decorticación o descortezado de los tallos para separar las largas fibras de la parte leñosa. Su cultivo para uso textil, para cordajes y para la elaboración de papel se extendió hasta mediados del siglo XX gracias a la elevadísima productividad por hectárea (la unión Soviética e Italia, sobre todo el Piamonte y la Romaña, eran los mayores productores).

Además de para uso textil, en diversos países se utilizaba mucho en la industria náutica, para la producción de cordajes y velas. El abandono de su cultivo comenzó a partir de los años 50 del siglo XX, tanto por la competencia con otras fibras naturales como el sisal, el algodón o el yute, y con fibras sintéticas, como por las campañas contra el cáñamo que produce droga, culminadas con el prohibicionismo.

La ONU, de hecho, impuso la destrucción de los campos cultivados con Cannabis indica , con fuerte repercusión sobre el cultivo de Cannabis sativa por la dificultad de diferencias ambas formas. En Italia las leyes se hicieron más severas a partir de 1975, prohibiendo con escasa visión el cultivo de cualquier tipo de cáñamo.

En los años más recientes se asiste a una vuelta a su cultivo, utilizando variedades con bajo contenido en principios psicoactivos, gracias al apoyo de la Unión Europea y, sobre todo, a un estímulo para la revisión de las legislaciones restrictivas. Además de para la producción de fibras textiles y por las propiedades farmacológicas, las plantas de Cannabis son cultivadas también para la producción de aceite de semillas de cáñamo (o aceite de cáñamo).

Este aceite se obtiene del prensado en frío de las semillas (llamadas cañamones) y es utilizado como combustible, como disolvente para barnices o con fines alimentarios. Desde un punto de vista nutricional este aceite es rico en ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6, además de en vitaminas y antioxidantes, con una notable acción antiinflamatoria.

Desde un punto de vista organoléptico tiene un olor y sabor agradables y puede ser usado en sustitución de otros aceites vegetales. El contenido en cannabinoides psicoactivos es despreciable.

Toxicología y propiedades farmacológicas

El Cannabis está dotado de muchas y potentes actividades farmacológicas. Los principios activos más importantes son los cannabinoides, un grupo numeroso de sustancia, entre los que recordamos sobre todo el tetrahidrocannabinol (tras- Δ9-tetrahidrocannabinol o THC), y el cannabidiol (CBD). Este último presenta efectos parcialmente antagonistas a los del THC. El Cannabis se utiliza tanto como fármaco como con fines estupefacientes haciendo uso de su psicoactividad.

Para poder discutir el mecanismo de acción de los cannabinoides y comprender la historia de su descubrimiento es necesaria una breve introducción sobre el mecanismo de las drogas que actúan sobre el sistema nervioso.

En la mayor parte de los casos, estas drogas afectan a la transmisión de las señales nerviosas entre neuronas, uniéndose a los receptores que normalmente son estimulados por los neurotransmisores. La droga, de esta forma, estimula o inhibe la transmisión de las señales nerviosas. Es así como ejerce su efecto la atropina, uniéndose a los receptores de acetilcolina e inhibiendo su función (algunas drogas, como la cocaína, actúan con un mecanismo ligeramente distinto).

En el caso de los cannabinoides el mecanismo de acción no se conoció hasta el descubrimiento de un nuevo tipo de receptores específico de cannabinoides, al que se unen. ¿Pero de qué puede servir a nuestro cerebro un receptor al que se une una sustancia extraña?

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Un híbrido de Cannabis sativa × C. indica. El uso de estas sustancias puede tener consecuencias graves © Giuseppe Mazza

Más recientemente se ha descubierto que, en realidad, existe una sustancia, producida por nuestro sistema nervioso, capaz de unirse a los receptores de cannabinoides, representando de esta forma el activador fisiológico. Esta molécula fue bautizada anandamida, del sánscrito “ananda”, que significa “dicha” (Ananda era uno de los principales discípulos de Buda), y “amida”, el nombre de un grupo funcional químico.

Esta historia recuerda mucho a aquella, un poco más compleja y algún que otro año más antigua, del opio y sus derivados. También estas sustancias actúan uniéndose a unos receptores específicos, denominados receptores opioides, cuyo activador fisiológico fue desconocido hasta el descubrimiento de los “opioides endógenos”, como son las encefalinas y las endorfinas, distintas químicamente a la morfina, pero que, al igual que esta, se unen a los citados receptores. ¡La sorpresa más reciente es que nuestro organismo es también capaz de sintetizar la morfina verdadera!

Hay dos tipos de receptores de cannabinoides en el humano, CB1 y CB2. El primero está ampliamente distribuido a lo largo del sistema nervioso central y su estimulación es la responsable de la psicoactividad.

El segundo tipo, por el contrario, está sobre todo presente en las células del sistema inmunitario y es considerado el responsable de la actividad antiinflamatoria e inmunomoduladora de los cannabinoides.

La estimulación de los receptores CB1 por parte de los cannabinoides provoca una inhibición de la emisión de neurotransmisores por la neurona, inhibiendo de esta forma la transmisión de los estímulos nerviosos entre neuronas. La gran distribución de los receptores CB1 por el sistema nervioso central ayuda a explicar la amplia gama de actividades de los cannabinoides. La estimulación de los receptores CB2 determina, por el contrario, una inhibición de la secreción de sustancias proinflamatorias por parte de las células del sistema inmunitario.

En el Cannabis, además de cannabinoides, encontramos un elevado contenido de β-cariofileno, que parece que actúa solo sobre el receptor CB2, ejerciendo así una acción esencialmente antiinflamatoria. La investigación acerca de esta planta en el campo agronómico mira hacia la producción de variedades de bajo contenido en principios psicoactivos para uso textil y de variedades con diversas concentraciones de tetrahidrocannabinol, de cannabidiol o de β-cariofileno para las distintas aplicaciones farmacológicas.

Los receptores cannabinoides y los endocannabinoides aparecieron muy precozmente en la historia evolutiva animal, existiendo demostración de su presencia ya en los cnidarios ( Hydra ).

Usos médicos

Las propiedades médicas eran ya conocidas en el antiguo Egipto y en China. Parece que plantas con alto contenido de fármacos psicoactivos fueron cultivadas en India desde el 900 a. C.

En la Edad Media el Cannabis era importado de África septentrional y cultivado para la producción de droga.

En América fue importado tras el 1500 y el uso psicotrópico se extendió en México, donde era llamada marihuana, desde donde llegó a los Estados Unidos. En el mundo antiguo el uso medicinal del Cannabis estaba muy difundido: en China era considerada una de las plantas más importantes y estaba indicada para tratar la gota y los reumatismos.

En el antiguo Egipto era usado entre otras cosas para las hemorroides, mientras que en el mundo islámico se empleaba como diurético, antiinflamatorio, analgésico y antipirético.

La medicina moderna utiliza el Cannabis y sus derivados para el tratamiento de numerosas patologías, estando bajo estudio otras aplicaciones potenciales.

Entre las principales aplicaciones podemos destacar el tratamiento, muy extendido y de elevada eficacia, de la falta de apetito debida a fármacos usados en quimioterapia, su uso en la anorexia y la caquexia o para trastornos psíquicos como la depresión o el trastorno bipolar (psicosis maníaco-depresiva), para combatir el dolor, el asma y, sobre todo, el glaucoma, estando bien demostrado un notable efecto sobre la presión del bulbo ocular. Es importante su uso como antiinflamatorio.

El Cannabis es usado para el tratamiento de los síndromes de abstinencia de opiáceos. Está siendo investigado su empleo en el tratamiento sintomático de enfermedades neurodegenerativas como la corea de Huntigton o la enfermedad de Parkinson.

Diversos estudios sugieren también su eficacia en el tratamiento de algunos tipos de tumores. La medicina tradicional hace gran uso del Cannabis sobre todo como tónico, analgésico, narcótico y antitumoral.

Acción psicoactiva y uso recreativo

El Cannabis y sus derivados son muy utilizados con fines recreativos por su actividad psicotrópica. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Cannabis es, por mucho, la droga más utilizada a nivel mundial. Se estima que alrededor de 147 millones de personas (un 2,5 % de la población mundial) consume Cannabis (en comparación con un 0,2 % de la población, que consume cocaína, idéntica cifra a la de los consumidores de opiáceos).

Debe tomarse en consideración que la toxicidad de los cannabinoides es muy baja y no se dan casos letales de sobredosis.

La droga, en distintas formas, es generalmente ingerida por vía oral o fumada en pipas o cigarrillos. En caso de que sea fumada han de tenerse en cuenta los efectos perjudiciales del humo en general.

La acción psicoactiva del Cannabis es muy variable de individuo a individuo y depende también del modo de consumo. Es importantísimo considerar que el contenido de cannabinoides en las plantas es extremadamente variable, tanto en función de la variedad como en función a las condiciones de cultivo y la preparación del material.

Los efectos pueden ser euforizantes, ansiógenos, puede tenerse sensación de bienestar, hilaridad, aumento del placer de actividades recreativas, jovialidad, pero también ataques de pánico, alteración de la percepción del tiempo y del espacio e, incluso, alteración de la memoria. Dosis elevadas pueden ser alucinógenas. Tanto la cognición como las actividades psicomotrices pueden verse alteradas y muchos estudios demuestran alteraciones de la capacidad de manejo de vehículos, con un consiguiente aumento de los accidentes de tráfico. La capacidad de inducir dependencia resulta ser inferior a la de la cafeína, el alcohol, el tabaco, la cocaína y la heroína.

Efectos a largo plazo

Los efectos perjudiciales a largo plazo del abuso de esta planta son numerosos, afectando sobre todo a los adolescentes.

Un aspecto importante tiene que ver con los daños cognitivos irreversibles, que parecen estar ausentes, por el contrario, en los adultos. Parece que en sujetos con predisposición puede darse un aumento del riesgo de psicosis.

Son discutidos los efectos negativos sobre las capacidades de aprendizaje, concentración y trabajo. El consumo de Cannabis durante el embarazo está asociado a retrasos en el desarrollo del feto y a daños cognitivos en el neonato. Dado que el uso recreativo del Cannabis está frecuentemente asociado al abuso de alcohol en muchos casos es difícil distinguir los efectos de ambas sustancias.

La hipótesis que apunta a que el uso de Cannabis pueda conducir al uso de otras drogas como cocaína u opiáceos carece de soporte farmacológico. Es, sin embargo, evidente, que la situación de prohibicionismo vigente en muchos países lleva inevitablemente a los usuarios a entrar en contacto con el mundo del crimen y los traficantes pueden tener interés en introducir a los compradores en el consumo de drogas más “duras” capaces de provocar con facilidad la dependencia.

Usos mágicos y religiosos

Una planta potentemente psicoactiva como es el Cannabis ha sido y sigue siendo utilizada en las prácticas mágicas y religiosas de muchos pueblos desde el más remoto pasado. Los veda, hace más de 3500 años, la incluían entre las plantas más sagradas, y en el chamanismo asiático la droga era utilizada para alcanzar el éxtasis que permitía el contacto con la divinidad. Historiadores griegos como Heródoto cuentan que los escitas, pobladores de Asia central, acostumbraban a inhalar durante las ceremonias los humos producidos al lanzar al fuego las semillas de Cannabis. Según los antiguos germanos las flores femeninas eran sagradas para la diosa Freya y los celtas hacían un uso sacro de la droga.

En tiempos más recientes los seguidores del movimiento “Rasta” (Rastafari) fuman el Cannabis como un sacramento para cercarse a Dios en las ceremonias en honor a su profeta y rey, Ras Tafari Makonnen, el último emperador de Etiopía, Haile Selassie (también el peinado Rasta está inspirado en la melena del León de Judá, título dado al Emperador de Etiopía).

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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Photomazza : 70.000 colour pictures of animals and plants