Fringilla coelebs

Familia : Fringillidae

 

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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En 2004 Birdlife International estimó que en Europa el ave más común era el pinzón vulgar (Fringilla coelebs) ¡con una asombrosa población de 240 millones de parejas! © Zeffiro Vannucci

Cuando Linneo a mitad del siglo XVIII recogió la información sobre este pájaro para clasificarlo taxonómicamente, anotó como principal referencia su extraño comportamiento migratorio.

Había notado que en Europa septentrional en otoño las hembras comenzaban la migración solas, abandonando a los machos a una vida de solteros, decidiendo que esta peculiaridad debía ser recordada en su nombre científico.

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Es una especie paleártica presente desde las Azores al mar Caspio y norte de África © Gianfranco Colombo

Y entonces, como era habitual en aquel siglo en el uso de la nomenclatura latina, cometió el común error de transcribir el término “caelebs”, exactamente célibe o soltero, como “coelebs”, una imperfección lingüística aceptada en aquella época como equivalente.

El Pinzón vulgar ( Fringilla coelebs - Linnaeus, 1758) pertenece al orden Passeriformes y a la familia Fringillidae, un vastísimo grupo que incluye pequeños pájaros cantores a menudo de vivos colores y que han estado siempre entre los más buscados como aves de jaula y de cría.

Esta característica unida a la facilidad de hibridación entre especies ha dado lugar a la creación de un número increíble de cruces, a menudo tan complejos y poliédricos y suficientemente distintos de las especies originales como para crear en la tradición popular, por ejemplo el caso del muy bien conocido Canario ( Serinus canaria ), una idea errónea de cómo es en realidad la especie silvestre.

A comienzos del nuevo milenio, a la pregunta de cuál era el ave más común en Europa, los entrevistados de muchos países dieron más o menos las mismas respuestas: el gorrión común, el mirlo y el estornino, aves ciertamente muy comunes y numerosas, a menudo urbanizadas y que conviven con nosotros, por tanto fáciles de observar, pero la realidad es bien distinta. En 2004 Birdlife International estimó que en Europa el ave más numerosa era el pinzón vulgar ¡con una población que podría alcanzar el sorprendente número de 240 millones de parejas! Las otras especies, aunque numerosas estaban bastante distanciadas, con el Gorrión común ( Passer domesticus ) en el 3er puesto, el Estornino pinto ( Sturnus vulgaris ) en el 9º y el Mirlo ( Turdus merula ) el 13º.

Después, en la posterior década, la situación se modificó a menudo de manera traumática con una reducción del número de muchísimas especies y por el contrario un incremento del número y expansión de la distribución de otras.

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Alrededor de 25 g, 15 cm de longitud, 25 cm de envergadura y un claro dimorfismo sexual © Gianfranco Colombo

En mitad de este desorden el pinzón vulgar ha mantenido una situación estable consolidando los mismos números que hace una decena de años, incluso dando ciertos signos de mejora en ciertas zonas y permaneciendo siempre como el ave más común en nuestro continente.

Sin embargo al contrario de lo que ocurre con otras especies mucho menos comunes y más frágiles, cuya caza es permitida sin obstrucciones, en el caso del pinzón vulgar existe en Italia una legislación muy singular que prácticamente prohíbe su caza con sanciones elevadísimas y a menudo desequilibradas si se comparan con el daño provocado a otras especies comúnmente cazadas.

Por otra parte, si consideramos que el destino del pinzón vulgar, pajarillo inocuo y útil, está extrañamente vinculado al del estornino que, además de ser muy numeroso, es considerado una de las aves más dañinas, podemos imaginar cuántas veces ocurrirán malentendidos acerca de qué especies deben ser protegidas y cuáles no.

La etimología del nombre científico deriva del latín “fringilla” = pinzón y “coelebs” = célibe.

En Europa es llamado Chaffinch en inglés, Buchfink en alemán, Fringuello en italiano, Pinson des arbres en francés y Tentilhão-comum en protugués.

Zoogeografía

Especie paleártica, ocupa un territorio que incluye Europa completa, la región fría templada de Asia con una franja delimitada al norte hasta rozar el lago Baikal y al sur hasta Irán e Irak ocupando la banda al oeste del mar Caspio. Vive también en África en las costas mediterráneas de Marruecos, Argelia, Túnez e incluso en Egipto, principalmente durante el periodo invernal.

En las islas de la Macaronesia está presente con diversas subespecies muy características tanto en el color como en la forma, algunas habiendo llegado a estar consideradas en algún punto como especies endémicas. Solo en los territorios más septentrionales el pinzón vulgar se comporta como una especie parcialmente migratoria, mientras que en el resto de su área de distribución es residente, aunque está sujeta a movimientos de carácter errático y estacional como es el caso de movimientos altitudinales o latitudinales locales supeditados a las condiciones meteorológicas.

Por sus características canoras y la facilidad de tenerlo en jaula el pinzón común ha sido objeto de introducciones en muchos países de ultramar, en particular en las regiones templadas del hemisferio austral, donde se ha adaptado con facilidad a las nuevas condiciones. En Nueva Zelanda es actualmente un ave muy difundida con una consistente población residente.

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La hembra, de colores ciertamente modestos, puede ser confundida con un gorrión © G. Colombo

En Italia está ampliamente distribuido por todo el territorio alpino y prealpino y a manchas dispersas por la llanura allí donde subsisten los hábitats adecuados para esta especie.

Se han descrito una veintena de subepescies acerca de las que aún se desarrolla un encendido debate científico, entre las que conviene destacar la endémica de las Azores ( Fringilla coelebs moreletti ), las tres del archipiélago de las Canarias ( Fringilla coelebs ombriosa, Fringilla coelebs palmae y Fringilla coelebs canariensis ) y Fringilla coelebs maderensis de Madeira.

Ecología-Hábitat

El pinzón vulgar prefiere los ambientes boscosos, incluso los muy densos, pero también gusta de los ralos bosquetes de llanura separados por amplios espacios libres de vegetación.

Durante la nidificación no le gusta frecuentar ambientes secos y áridos, prefiriendo por el contrario los lugares húmedos, frescos, sombríos, con cursos de agua permanentes, sotobosque recubierto de musgo y arbustos dispersos, ya que el pinzón vulgar pasa mucho tiempo rebuscando por el suelo en busca de alimento. Prefiere los bosques maduros, con árboles longevos, frondosos y altos sobre cuyas ramas le gusta posarse para emitir su inconfundible canto. Es una especie un tanto solitaria y durante la nidificación raramente entra en contacto con otras parejas de la misma especie.

Por el contrario, durante el periodo invernal, se reúne en grandes bandos en busca de alimento con pinzones reales y pardillos, verdecillos y verderones, jilgueros y gorriones, en áreas agrícolas abiertas, en granjas con rastrojos de cereal, en pastizales abiertos, reuniéndose por la tarde en bosquetes incluso a varios kilómetros de distancia donde pasarán la noche. Esta situación es a menudo conservada durante toda la estación invernal hasta que aparecen los primeros atisbos de primavera, alejándose cada especie progresivamente del grupo hasta que este desparece definitivamente como tal hasta la próxima estación desfavorable.

Se ha encontrado que el pinzón vulgar es uno de los pájaros con mayor número de dialectos hablados. Más que hablados diremos cantados dado que cada población muestra variaciones sensibles en el canto, mostrando acentos y duración de los gorjeos distinta entre ellas. Aún más ocurre esto en los lugares aislados donde las poblaciones, además de pertenecer a subespecies o incluso a especies distintas del holotipo, han desarrollado lenguajes bastante diferentes. Un caso particular es el de las poblaciones de las islas Canarias, las Azores y Madeira que con Fringilla coelebs tintillon, Fringilla coelebs moreletti y Fringilla coelebs maderensis respectivamente parece que no llegan a entenderse.

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El nido es una perfecta copa circular, de varios centímetros de fondo, construida con telarañas y líquenes trenzados y revestida en el interior con finas briznas de hierba y plumitas. Una verdadera alcoba mullida y cálida que hospeda a 4 o 5 huevos incubados sobre dos semanas por la hembra © Museo Lentate Seveso

Es una circunstancia especial el caso del Pinzón azul ( Fringilla teydea ) que ha mantenido casi totalmente el canto original del pinzón vulgar continental a pesar de haber sufrido un cambio notable de la morfología, siendo de mayor tamaño y, como dice el nombre vulgar, presentando un azul difuminado en toda la librea.

Este pájaro aprende el canto de sus padres o de los pares con los que convive, heredando los distintos lenguajes a lo largo de las generaciones. Tanto es así que un pinzón que haya sido mantenido lejos de sus instructores o que no haya sido improntado en el ámbito del canto no sería capaz de emitir un sonido bien definido. De esto saben algo los criadores de esta especie, apasionados de este arte del canto, que, sabiendo de su innata capacidad para aprender de sus pares, improntan a los polluelos introduciéndoles en lo que podrían llamarse escuelas de pinzones cantores, en las que permanecen los que mejor lo hacen.

Morfofisiología

El pinzón vulgar es un gracioso pajarillo de 15 cm de longitud, con una apertura alar de alrededor de 25 cm y un peso de 25 g.

Existe un significativo dimorfismo sexual entre los sexos, teniendo que le macho es muy colorido en comparación con la hembra.

El macho presenta la cabeza y la nuca de un bello color pizarra azulado, el dorso marrón y las alas negras, estriadas de blanco con evidentes bandas blancas en las coberteras primarias, bien visibles incluso en vuelo. La cola es negruzca con detalles azulados y las dos plumas externas con marcas blancas, el obispillo de un bello verde oliva, las mejillas, el cuello y el pecho son de color anaranjado o rojizo vinoso, muy intenso durante el periodo nupcial. El pico es de un azul perlado y presenta una banda negra en la frente en correspondencia con la mandíbula superior. Patas de color marrón carne.

La hembra, muy parecida a la del gorrión común, tiene un color crema grisáceo extendido sobre todo el cuerpo con tintes más oscuros en la cobertura alar. El único sello distintivo lo constituye una barra blanca sobre las coberteras primarias, también bien visible en vuelo. Los jóvenes son muy parecidos a la hembra. Durante el otoño y el invierno la librea del macho pierde en gran parte los colores brillantes adquiridos en el período nupcial a pesar de mantener un gran contraste en el plumaje.

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Los pequeños nacen desnudos y ciegos y permanecen en el nido 13 o 14 días atendidos por ambos padres, transformados en insectívoros en el periodo reproductivo. Los pollos necesitan proteínas para crecer rápido y en vez de semillas predigeridas el pinzón los alimenta con insectos, incluso tras abandonar el nido, hasta su independencia © Siro Ruffo

La familia de los fringílidos es muy amplia y agrupa a alrededor de 150 especies distribuidas en una treintena de géneros. El género Fringilla es uno de los más reducidos ya que incluye un modestísimo número de especies.

Etología-Biología reproductiva

El nido del pinzón vulgar es una pequeña obra de arte y en su construcción desarrolla fielmente el estilo de los fringílidos, con una perfecta copa circular de varios centímetros de profundidad, con una regularidad y perfección tales que resulta a menudo difícil creer que ha sido obra del pico de un pajarillo.

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Los machos de Fringilla coelebs maderensis tienen una insólita librea decorada en azul © G. Colombo

Por completo de musgo entrelazado, sin el más mínimo desliz en sus formas redondeadas dado que además está envuelto de telarañas y líquenes, siendo después revestido en el interior por finas briznas de hierba y numerosas plumas pequeñas. Una verdadera alcoba mullida y cálida.

Es la hembra la que se ocupa de la construcción controlada desde cierta distancia por el macho.

El nido es habitualmente colocado en la bifurcación de una rama o en el ángulo creado por la unión de una rama al tronco, pero a veces lo encontramos también escondido en la hiedra silvestre o en otras trepadoras rodeadas de más vegetación.

No le gustan las alturas excesivas, estando de media entre tres y cinco metros sobre el suelo, aunque se pueden encontrar nidos a alturas superiores y también inferiores, especialmente en los árboles descopados.

Pone de 4 a 5 huevos de un tenue color azul claro con pequeñas manchas rojizas que eclosionan tras alrededor de 13 o 14 días de incubación, llevada a cabo solamente por la hembra.

Los pequeños polluelos nacen desnudos y ciegos y permanecen en el nido dos semanas atendidos por ambos padres, operación que continúa durante las semanas sucesivas hasta que se han convertido en jóvenes independientes por completo.

Anida habitualmente solo una vez por año en los territorios septentrionales mientras que puede poner huevos una segunda vez en la parte meridional de su área de distribución. Las parejas son monógamas y duran una sola estación.

Los pollos son alimentados exclusivamente con insectos, al contrario que otros géneros de fringílidos, principalmente granívoros, que regurgitan las semillas predigeridas.

El pinzón vulgar es, de hecho, un insectívoro durante el breve periodo de la nidificación, alimentándose de artrópodos y de otros insectos recogidos en el suelo, pero es por contra granívoro y frugívoro en las otras épocas del año.

Sus habituales depredadores son las martas, las ardillas y los córvidos, que rapiñan los huevos directamente de los nidos, pero es también una de las presas preferidas del gavilán (Accipiter nisus) y del esmerejón ( Falco colombarius ) sin olvidar a los habituales depredadores nocturnos como los mochuelos (Athene noctua) o los diversos búhos (como Asio otus).

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Según la región el pinzón vulgar ha desarrollado no solo libreas, sino también cantos distintos, tanto que en cautividad algunas subespecies parecen no poder entenderse © Gianfranco Colombo

Naturalmente, dado el impresionante número de individuos que están presentes a lo largo de todo el territorio ocupado, alrededor de 500 millones, no es considerada una especie en peligro.

Dos pequeñas anécdotas sobre este gracioso pajarito. Los estudios sobre la “Evolución de las especies” de Darwin partieron precisamente de la observación de las 17 especies de pinzones de las islas Galápagos ( Geospiza sp.). Por tanto han tenido un gran contribución al mundo científico. Sus características han entrado además en el lenguaje cotidiano: su espíritu alegre y vivo es a menudo mencionado en el dicho italiano “allegro come un fringuello” (alegre como un pinzón).

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También la hembra del Fringilla coelebs maderensis ha optado, como las otras, por una modesta librea mimética: garantía de vida para quien incuba y para la especie © Gianfranco Colombo

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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