Galanthus nivalis

Familia : Amaryllidaceae

 

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Texto © Prof. Giorgio Venturini

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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Originario de Europa centro-meridional y caucásica, el Galanthus nivalis es una geófita perenne bulbosa © Giorgio Venturini

Galanthus nivalis, es una de las flores que más precozmente florece en nuestros climas, incluso cuando aún el suelo está cubierto de nieve, y es por esta propiedad, la abundancia de su floración y su belleza que ha alimentado desde siempre la fantasía y la imaginación del hombre. Por este motivo la flor es protagonista de numerosísimas leyendas y tradiciones populares, además de ser objeto de muchas poesías y piezas musicales.

A estas razones de interés deben añadirse sus numerosas y notables propiedades farmacológicas.

El género Galanthus, que incluye en torno a 15 especies, deriva del griego gala (γαλα) “leche” y anthos (ανϑος) “flor”, por el color blanco de sus flores. El epíteto específico nivalis viene del adjetivo latino que significa “de la nieve”, por la característica de florecer antes del deshielo de la nieve.

También el nombre vulgar perforanieves (en italiano se usa el nombre “bucaneve”, que significa lo mismo) hace referencia a la característica de asomar entre la nieve. No obstante, con el mismo nombre se conocen otras flores en diversas regiones italianas, como el Leucojum, el croco o algunas anémonas blancas. Otros nombres vulgares en español son: campanilla de invierno, campanilla blanca de invierno, campanilla de las nieves o galanto.

El Galanthus nivalis es una geófita perenne bulbosa, esto es, una planta cuyo órgano de subsistencia durante el invierno es un bulbo del que, cada año, brotan nuevas hojas y flores.

El bulbo es aovado, de entre 1 y 2 cm, de color marrón y envuelto en una túnica pardo-castaña o negruzca. Tallos erectos, algo arqueados, de entre 10 y 30 cm de altura, ligeramente estriados. Todas las hojas son radicales, las más externas reducidas a 2 vainas membranosas envolventes, en la base, las dos más internas, que son generalmente lineares y de forma de cinta, de color verde oscuro-glaucas, de hasta 20 cm de longitud, con ápice redondeado y un evidente nervio central.

Las flores son hermafroditas, solitarias, péndulas, cubiertas por una espata de alrededor de 3 cm formada por 2 brácteas soldadas casi hasta el ápice. Generalmente son blancas, pero a veces tienden a amarillentas o verdosas. La flor está formada por 6 tépalos con evidente nervadura longitudinal, los 3 externos, completamente blancos y de lámina ovado-lanceolada, son de entre 1,5 y 2,5 cm, mientras que los 3 interno, más o menos marcadamente bilobulados, son blancos con una mancha verde en forma de V que sigue grosso modo la forma de la escotadura. Presentan 6 estambres, mucho más cortos que los tépalos internos, con filamentos blanquecinos más cortos que las anteras, que son de color amarillento, estrechadas en el ápice; y el gineceo está formado por un ovario ínfero trilocular con un único estilo filiforme, verdoso, poco más largo que las anteras.

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En Inglaterra, donde fue introducida quizás desde la época romana, en 1950 el Galanthus nivalis florecía hacia finales de febrero, pero desde 1990, por el cambio climático, florece ya en enero © Giuseppe Mazza

La flor tiene una ligera fragancia, asimilado por algunos a la de las almendras o la miel, desagradable según otros.

El fruto es una cápsula oval y carnosa, de hasta 1,5 cm de longitud, que contiene 10 semillas por lóculo; siendo estas globulares (de entre 4 y 4,5 mm de longitud) de color pardo-oscuras en su madurez, con una excrecencia carnosa, denominada estrofíolo, muy apreciada por las hormigas. La dispersión de las semillas es mirmecócora, esto es, mediante las hormigas, que se alimentan del citado estrofíolo.

La floración por lo general va de febrero a marzo. Las investigaciones llevadas a cabo en los jardines botánicos ingleses de Kew Gardens sugieren que el cambio climático que sufrimos actualmente está provocando un cambio en el periodo de floración del Galanthus nivalis. En torno a 1950 las flores se abrían, de hecho, hacia finales de febrero, mientras que a partir de 1990 la floración se comienza a citar desde enero.

La espata en forma de vaina que cubre la flor se encarga de protegerla mientras se abre camino a través del suelo y de la nieve en el momento de la antesis.

La campanilla de invierno es generalmente polinizada por abejas, atraídas por el néctar producido por los tépalos internos. Al alimentarse, la abeja se restriega contra el estigma, depositando el polen que hubiese recogido previamente en otras flores.

Le gustan los ambientes fríos, sobre todo submontano-montano, en el sotobosque de caducifolias o en gargantas sombrías. Habita en bosques, claros y prados húmedos con abundante humus, desde bajas altitudes hasta alrededor de los 2000 m.

Distribución geográfica

Presente en gran parte de las regiones europeas centro-meridionales y caucásicas. En Italia es común en todos lados, a excepción del valle de Aosta, Calabria, Sicilia y Cerdeña.

En Europa septentrional, así como en Norteamérica, el Galanthus nivalis se considera naturalizado. En Inglaterra especialmente la especie está actualmente presente de manera difusa, pero se considera importada, según algunos ya en época romana, pero más probablemente fue algo más tarde. Los supervivientes de la guerra de Crimea (1855-1856) importaron a Inglaterra la especie Galanthus plicatus que tuvo mucha difusión en los jardines.

Especies similares en Italia

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La campanilla de invierno es generalmente polinizada por abejas. La flor está formada por 6 tépalos: 3 grandes externos blancos y 3 internos bilobulados con dibujos verdes © Venturini

En Italia septentrional, hasta Toscana y las Marcas, en el mismo hábitat que el Galanthus nivalis L. está presente también Leucojum vernum L. distinguible por la forma floral. En Calabria y Sicilia encontramos Galanthus reginae-olgae Orph. (también citada en la Toscana), muy parecida a G. nivalis, pero de tamaño ligeramente mayor y de floración tardía, incluso otoñal, sobre todo en bosques de castaño.

Propiedades farmacológicas

La campanilla de invierno presenta diversas propiedades farmacológicas y químicas importantes, algunas de las cuales son utilizadas en la práctica o son objeto de investigaciones. Los componentes principales con acción farmacológica presentes en esta planta, sobre todo en los bulbos, son alcaloides como la galantamina (o nivalina) o la licorina. También encontramos proteínas con importantes actividades químicas, como las lectinas (GNA: Galanthus nivalis Agglutinin).

El principal alcaloide presente en la planta, la galantamina, tiene una notable eficacia como inhibidor de la acetilcolinesterasa.

La acetilcolinesterasa es la enzima que inactiva la acetilcolina, uno de los neurotransmisores más importantes, una vez ya ha llevado a cabo su función sobre las células nerviosas o musculares. Los efectos de la galantamina son, por tanto, el aumento y prolongación en el tiempo de la acción de la acetilcolina, con un acción estimulatoria de las funciones de las células nerviosas o musculares. Por estas propiedades, el Galanthus nivalis ha sido utilizado en la medicina tradicional de diversos países y la galantamina es actualmente usada en el tratamiento de demencias como la enfermedad de Alzheimer u otras patologías.

En torno a mediados del siglo XX un farmacólogo búlgaro observó que entre los campesinos era frecuente la costumbre de restregarse flores de campanilla de invierno por la frente para aliviar el dolor de cabeza y de administrar infusiones de los bulbos a personas afectadas por parálisis de poliomielitis. Los farmacólogos seguidamente identificaron sustancias con actividad anticolinesterásica en extractos de Galanthus nivalis, sustancias que después identificaron como galantamina. El fármaco comenzó a ser usado en Rusia como antídoto para parálisis neuromusculares y en el tratamiento de diversas patologías neurológicas, como la miastenia grave.

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La espata, envainante, cubre la flor y la protege mientras atraviesa el suelo y la nieve © Giorgio Venturini

Probablemente a causa de la situación política (hablamos del periodo de la Guerra Fría) esta sustancia tardó muchos años en entrar en uso en los países occidentales. Actualmente, como se ha dicho, es usado en los pacientes de Alzheimer que muestran demencia de grado leve o moderado, produciendo una cierta mejoría en las capacidades cognitivas como la memoria, atención, razonamiento y lenguaje. El mecanismo de acción está relacionado tanto a la inhibición de la colinesterasa como a la estimulación de la unión de la acetilcolina a sus receptores.

La galantamina es también utilizada, como ha sido dicho ya, en el tratamiento de la miastenia y de lesiones traumáticas del tejido nervioso. El extracto de Galanthus nivalis es también un emenagogo, esto es, un fármaco que estimula el flujo menstrual y puede provocar aborto en las primeras etapas de embarazo.

Las propiedades farmacológicas de la campanilla de invierno junto a sus características morfológicas y su distribución geográfica han inducido a muchos estudiosos a identificar en esta planta a la misteriosa “hierba moly” homérica. En la Odisea, el dios Hermes entrega a Ulises la planta que lo salvará de las pociones venenosas de Circe:

Toma, pues, esta hierba de vida; a la casa de Circe llévala y entrarás; y se irá de tu frente el mal día….. Te hará alguna mixtura, echará algún brebaje en tu copa, mas, con todo, imposible será que ella pueda hechizarte, porque lo impedirán estas hierbas que te daré….. Dijo así, y cogió de la tierra una hierba….. la raíz era muy negra, y la flor del color de la leche, denomínanla “moly” los dioses, y al hombre le cuesta arrancarla, mas todo lo pueden los dioses eternos (Homero, Odisea, libro Décimo, versión traducida de Fernando Gutiérrez González).

Así Ulises escapa de los filtros de Circe, que había transformado a sus compañeros en cerdos (y después se introduce en su cama). En base a los síntomas aparecidos en los compañeros de Ulises malditos por Circe (pérdida de memoria, alucinaciones y convicción de haber sido transformados en cerdos) se ha sugerido que la droga usada por la hechicera pudo haber sido el estramonio (Datura stramonium), planta usada desde la antigüedad como ingrediente básico de pociones alucinógenas de brujas, un potente fármaco anticolinérgico (esto es, que bloquea la acción de la acetilcolina) que actúa sobre el sistema nervioso. El antídoto, capaz de antagonizar el efecto del estramonio, esto es, la hierba moly, debía ser, por tanto, un anticolinesterásico (o, lo que es lo mismo, colinérgico), precisamente como es el Galanthus nivalis. Tanto Datura stramonium como Galanthus nivalis crecen en las regiones mediterráneas en las que las leyendas homéricas están ambientadas.

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Desde la antigüedad las flores péndulas que anuncian semanas antes el retorno de la primavera han llamado la atención de la fantasía humana © Giorgio Venturini

Además, Elpénor, un camarada de Ulises, una vez recuperada su forma humana, muere cayendo desde el tejado de la casa de Circe… ¿serían los efectos secundarios de las drogas de Circe y de los antídotos a base de hierba moly? Según la mitología griega la hierba moly habría nacido precisamente en las isla de Circe de la sangre de un gigante matado por el dios Helios, el padre de Circe, ya que el gigante acosaba a su hija. Según la historia el combate fue duro (malos en griego), y esto sería lo que dio el nombre a la planta.

Otra sustancia de acción farmacológica contenida en el Galanthus nivalis es una lectina (la GNA, o Aglutinina de Galanthus nivalis ) que posee un amplio espectro de funciones biológicas, como antitumoral, antiviral, antimicótico e insecticida, cuyas posibles aplicaciones son actualmente objeto de estudio. Su acción antiviral en especial, ejercida impidiendo la penetración de los virus en nuestras células, ha sugerido un posible uso contra el VIH. La lectina de la campanilla de invierno es también un eficaz insecticida, y puede ser usado contra parásitos de los órdenes de los coleópteros, lepidópteros, sobre todo escarabajos, mariposas y hemípteros, entre los que se cuentan los áfidos y los saltahojas (cicadélidos). Se están llevando a cabo estudios con el objetivo de producir plantas transgénicas (OMG) con la introducción del gen de la lectina de Galanthus nivalis: los primeros resultados muestran que las plantas que expresan el gen de la lectina son más resistentes en los ataques de parásitos. El método podría ser aplicado al tabaco y a otras plantas.

Es importante destacar que las aplicaciones terapéuticas de la galantamina deben ser llevadas a cabo bajo control médico y que debe evitarse cualquier uso herborístico de la planta a causa de la presencia de lectinas y alcaloides tóxicos.

Leyendas y tradiciones

Probablemente el mito más antiguo sobre el origen de la campanilla de invierno es el que está relacionado con la caída de Ícaro. El mito narra que Ícaro cayó de su vuelo sobre la isla de Icaria, donde su padre, Dédalo, lo enterró. El viento lloraba la muerte de Ícaro, y sus lágrimas, cuando tocaron el suelo, se transformaron en campanillas de invierno. Icaria es una isla griega cercana a las costas turcas, entre Miconos y Samos, a casi 300 km de Creta, donde el vuelo habría comenzado… ¡nada mal para unas alas fabricadas con plumas pegadas con cera! Es interesante recordar que en la isla de Icaria se describió una especie distinta de campanilla, el Galanthus ikariae, endémica de Icaria y otras pocas islas del Egeo. Para los antiguos celtas la campanilla de invierno era la flor de las fiestas del fuego y, sobre todo, de la luz. Estas fiestas tenían lugar en primavera, cuando los días se alargan y la luz aumenta, por lo que la flor simboliza el comienzo de la primavera y el despertar de la vida.

Numerosas son también las leyendas cristianas sobre la campanilla de invierno. Se cuenta que el Creador, tras el sexto día, agotadas las pinturas o la fantasía, no supo qué color dar a la lluvia y a la nieve, que quedaron incoloras. La nieve se ofendió y se negó a desaparecer una vez terminado el invierno, cubriendo con un manto incoloro el mundo.

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Leyendas, tradiciones, fábulas y poesías, que han inspirado incluso a los músicos; pero también está citada como antídoto a ciertos venenos, con numerosos usos en la medicina tradicional © Giorgio Venturini

El Altísimo, afligido porque los animales no tenían más comida, invitó a las flores a ceder parte de sus colores a la nieve. Todas las flores se negaron, pero la campanilla de invierno aceptó ceder a la nieve un poco de su hermoso blanco. La nieve, agradecida, desde entonces permite a la campanilla de invierno florecer cuando su manto aún cubre a todas las otras plantas.

Se cuenta también que, tras la expulsión del paraíso terrestre, Adán y Eva erraban por la Tierra durante un severo invierno y Eva estaba cansada y desalentada. Un ángel, para reconfortarla, transformó copos de nieve en flores, y así nació la campanilla de invierno.

Una fábula rumana cuenta que en otra época el sol tenía una forma de bella muchacha que cada año aparecía para calentar e iluminar el mundo. Un año, el monstruo del invierno capturó a la muchacha y la encerró en su castillo, quedando así el mundo por tanto sin el calor del invierno. Un joven héroe desafió al monstruo del invierno y lo venció, liberando al sol, pero quedó gravemente herido a causa de la batalla. Cada gota de su sangre, al caer sobre la nieve, la fundía y de ellas nacían las campanillas de invierno.

La campanilla de invierno, por su color níveo y la estación en la que florece, es también la flor de la fiesta de la Purificación de la Virgen, el 2 de febrero, o fiesta de la Candelaria, una fiesta de final del invierno. Según una antigua costumbre el 2 de febrero la imagen de la Virgen era retirada del altar (iba a purificarse) y en su lugar se colocaba un ramo de campanillas de invierno. Por lo general la campanilla de invierno es considerado un símbolo de pureza, tanto que era común la creencia de que llevar una sobre la ropa inducía a pensamientos honestos.

En el lenguaje de las flores la campanilla de invierno expresa simpatía, optimismo, virtud y, por tanto, son idóneas también para una esposa o una ceremonia nupcial. Para obtener el amor de la persona amada basta con recoger al alba campanillas de invierno recién florecidas y lanzarlas al agua. Si la corriente las lleva lejos tendrás el amor eterno, si las lleva a la orilla… mejor buscarse otra.

A pesar de ser un símbolo de la primavera y, por tanto, de la vida, en el folklore de muchos países, como Gran Bretaña, la campanilla de invierno está extrañamente relacionada también con la muerte y la desgracia. Es posible que esta asociación esté relacionada con el hecho de que en Inglaterra la flor parece que fue importada por los monjes, que probablemente plantaban los bulbos en los cementerios, y esta costumbre se ha extendido durante largo tiempo. Era común la superstición de que llevar a casa campanillas de invierno cortadas, sobre todo una sola flor, provocaría una tragedia. “Llevar a casa una campanilla de invierno transforma la leche en agua y hace enranciarse a la mantequilla”. Incluso las gallinas pondrían menos huevos o los huevos no habrían eclosionado.

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Los alcaloides del bulbo están siendo estudiados para tratar varias enfermedades, como la de Alzheimer; y las lectinas como potenciales fármacos antivirales © Giorgio Venturini

La campanilla de invierno en el arte y la narrativa

El personaje de Blancanieves, en la primera traducción inglesa del cuento de los hermanos Grimm, es “Snowdrop”, que es el nombre inglés de la campanilla de invierno. Elegante u delicada, la campanilla de invierno ha inspirado a muchos poetas, entre los que se cuentan S. T. Coleridge, A. Tennyson y W. Wordsworth, o escritores de narrativa como H. C. Andersen. "Ella se levantaba fina y ligera, frágil y, no obstante, vigorosa en su joven belleza; vestida de blanco con franjas verdes." El rompenieve, H. C. Andersen.

El poeta romántico Wordsworth celebraba la belleza de una pequeña flor blanca con estas palabras: "casto perforanieves, venturoso portador de primavera, pensativo observador de los años que huyen".

Tennyson escribe: "Bienvenida y mil veces bienvenida, elegante flor de febrero, desde tiempos remotos solitaria primicia. Llegas con el frío, anunciando un tiempo mejor, anticipando mayo, precediendo a las rosas".

También grandes músicos han encontrado inspiración en la campanilla de invierno. Son ejemplos importantes dos lieder de Schubert y Schumann.

"Campanilla de invierno, oh perforanieves, que tintineas en los campos, que tintineas en el silencioso bosque," (F.Schubert, D. 786, “Viola”, con texto de Schober)

"La nieve que solo ayer en pequeños copos caía desde el cielo, pende hoy como una campanilla colgada del tallo". (R.Schumann, “Schneeglöckchen”, con texto de Rückert)

Sinónimos: Galanthus nivalis var. majus Ten.; Galanthus nivalis var. minus Ten.; Chianthemum nivale (L.) Kuntze; Galanthus imperati Bertol.; Galanthus montanus Schur; Galanthus nivalis var. scharlockii Casp.; Galanthus scharlokii (Casp.) Baker; Galanthus alexandri Porcius; Galanthus umbricus Dammann; Galanthus nivalis subsp. imperati (Bertol.) K.Richt.; Galanthus nivalis var. hololeuca Celak; Galanthus melvillei Voss; Galanthus nivalis f. pictus K.Malý; Galanthus nivalis var. atkinsii Mallett.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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