Leontopodium nivale

Familia : Compositae

 

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Texto © Prof. Giorgio Venturini

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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La inflorescencia del Leontopodium nivale es un glomérulo de capítulos con brácteas lanosas © G. Mazza

En un gran número de idiomas, la célebre flor de nieve o edelweiss ( Leontopodium nivale (Ten.) Huet ex Hand.-Mazz. ) tiene nombres que subrayan su belleza. En alemán, por citar uno, es conocido como Edelweiß (noble blanco), Chatzen-Talpen (patas de gato) o wullbluomen (flor de lana); en inglés como lion’s foot, beautiful star, glacier star, Alpine everlasting flower, glacier queen; en italiano como stella alpina; y en francés como Pied-de-lion, gnaphale à pied de lion, étoile d’argent o étoile des glaciers.

El nombre del género Leontopodium deriva del griego “leontos”, genitivo de “leon” = león (λεων – λεοντος) y “podion” (ποδιον), diminutivo de “pous” (πους – ποδος) = pie, por lo que significa “piececito de león”, en referencia a la forma de la flor, que recordaría a la pata de un león. El epíteto específico nivale quiere decir nival en latín, de las nieves, por su presencia en alta montaña.

El antiguo nombre genérico originariamente atribuido por Linneo, “ Gnaphalium ” en griego significa fleco de lana, derivado de “gnafallon” (γναφαλλον) = mechón de lana (“gnafalos” (γναφαλοσ) era el nombre de una planta pelosa).

Al género Leontopodium pertenecen en torno a XX especies de distribución principalmente asiática y europea. El área de mayor difusión del género es Asia central y oriental, y su centro de biodiversidad es la región sino-himaláyica, en el sudoeste de China, donde hay entre 15 y 18 especies.

El Leontopodium nivale probablemente llegó a nuestra área con las glaciaciones, durante las que los ambientes esteparios fríos de la región de mayor difusión del género Leontopodium se extendieron por gran parte de Europa gracias a los cambios climáticos.

Esta especie presenta dos subespecies, ambas europeas, el Leontopodium nivale subsp. alpinum (Cass.) Greut., distribuido por los Pirineos, los Alpes, los Cárpatos y la península Balcánica ( alpinum, quiere decir “de los Alpes” en latín ); y el Leontopodium nivale subsp. nivale (Ten.) Greut., endémico de los Apeninos centrales en Italia, los montes Pirin en Bulgaria y los montes Prokletije en Montenegro. Anteriormente, estas dos subespecies eran tratadas como dos especies distintas, a saber, Leontopodium alpinum, la de los Alpes y regiones septentrionales, y Leontopodium nivale, la de los Apeninos.

El hábitat típico del Leontopodium nivale son los pastizales alpinos y las rocas rotas y friables (al contrario de lo que dicta el imaginario de los turistas, que las atribuyen a peñascos más inaccesibles y empinados), a una altitud que puede ir desde los 1.500 m hasta los 3.000 m. La floración tiene lugar entre junio y septiembre. A causa de la excesiva recolección, esta especie ha pasado a ser bastante rara. Actualmente recogerla está prohibido, al menos en Italia y los demás países alpinos. Su tipo biológico es hemicriptófito escaposo (Hscap). Según la clasificación de tipos de biológicos de Rankiaer, las hemicriptófitas son plantas herbáceas, bianuales o perennes, con yemas perdurantes a nivel del suelo y protegidas por el sustrato o por la nieve. Las hemicriptófitas escaposas (Hscap) están dotadas de un eje floral erecto y grueso carente de hojas.

Se trata de una planta perenne, de entre 8 y 15 cm de altura, con un tallo leñoso en la base, corto y erecto, blanquecino por el abundante tomento (densa pilosidad). Las hojas son grises y tomentosas, las basales de entre 2 y 4 cm, espatuladas o suborbiculares; mientras que las del tallo (caulinares) son lineares y de entre 2,4 y 4 cm de longitud por 2 o 3 mm de anchura.

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No crece sobre peñas empinadas e inaccesibles, sino en pastos accesibles entre los 1000 y los 3000 m de altitud © Giuseppe Mazza

La inflorescencia es apical, formada por un glomérulo de numerosos (entre 3 y 12) capítulos amarillentos, uno de los cuales, más grande, está rodeado de los otros, más pequeños. Cada capítulo, formado solo por flores tubulares amarillentas (carece de las flores liguladas típicas de algunas compuestas), está rodeado por un involucro compuesto de pequeñas escamas, que representan los sépalos del cáliz, a menudo con el borde apical oscuro. El glomérulo está rodeado por entre 9 y 15 brácteas intensamente lanosas, agudas y dispuestas en forma de estrella, con función de reclamo para los insectos polinizadores (la forma y la disposición de estas brácteas dio origen al nombre común en diversos idiomas de “estrella alpina”).

El papel de la lanosidad es el de limitar la excesiva pérdida de agua por transpiración, que viene del hecho de que la planta es originaria de ambientes áridos, así como el de proteger de los rayos ultravioletas (y no, como a menudo se lee, el de proteger del frío).

El color blanco brillante de la pilosidad es debido a los millares de microscópicas burbujas de aire adheridas a ella, que reflejan la luz, representando de sta forma un reclamo para los insectos polinizadores además de una superior protección contra la evaporación y las radiaciones ultravioletas. El néctar contiene algunos aminoácidos que resultan esenciales para el metabolismo de los insectos polinizadores.

Tras la floración las brácteas se marchitan y en los capítulos femeninos maduran las semillas. Los frutos son aquenios oblongos dotados de vilano, que son transportados gracias a este mediante el viento, y posteriormente dispersados sobre todo por hormigas. Desde hace varios años está siendo cultivada y vendida en maceta. Las plantas cultivadas, que crecen a bajas altitudes, son generalmente más altas, dotadas de escasa pilosidad y de color verdoso.

La flor de las nieves de los Apeninos

En áreas muy localizadas de las cimas más altas de los Apeninos centrales (Montes Sibilinos, Montes de la Laga, Gran Sasso y Maiella) está presente la subespecie Leontopodium nivale subsp. nivale, más pequeña que la forma alpina (entre 1 y 5 cm de altura), normalmente más fuertemente tomentosa y vistosamente blanca.

Esta subespecie, además de en los Apeninos centrales, a alturas entre los 2.300 y los 2.800 m, está presente en los montes Pirin, de Bulgaria, y los montes Prokletije, de Montenegro.

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En los Apeninos crece el pequeño Leontopodium nivale subsp. nivale © Venturini

Esta singular distribución transadriática, común a diversas especies botánicas, puede ser explicada si se considera la bajada del nivel del mar Adriático durante los periodos glaciales y la simultánea expansión de los ambientes esteparios típicos de las zonas de origen del género Leontopodium. Estas condiciones habrían permitido la distribución de la especie por toda la región balcánica e Italia, en las tierras emergidas a causa del descenso del nivel del mar. La sucesiva subida de las temperaturas habría posteriormente reducido drásticamente el hábitat, limitándolo a las zonas de alta montaña que conforman su actual ambiente.

Fábulas y mitología de la flor de las nieves

Por su característico aspecto, el hábitat típicamente de alta montaña y su rareza, la flor de las nieves se ha convertido en el símbolo de la montaña y el alpinismo desde la primera mitad del siglo XIX, con el desarrollo del turismo de montaña y la exploración de los Alpes. En dos países alpinos, Suiza y Austria, el edelweiss es prácticamente un símbolo nacional, y tanto el Club Alpino Alemán (Deutscher Alpenverein) como el austríaco (Österreichischer Alpenverein) la han incluido en su emblema.

La flor de las nieves aparece también en el emblema de la Unión de Asociaciones Internacionales de Guías de Montaña (UIMLA en sus siglas en inglés). En línea con esta simbología encontramos también el hecho de que la imagen de la flor de las nieves está incluida en los distintivos de tropas alpinas suizas, alemanas, austríacas, polacas y rumanas.

Por el romanticismo, sobre todo el alemán, la flor de las nieves ha sido tomada como símbolo del desafío y de la conquista de lo difícil, incluso en el absurdo mito que dice que la recolección y posesión de un ejemplar podría ser una prueba de valor fuera de lo común. Esta disparatada idea ha sido y sigue siendo causa de incidentes de montaña por parte de los desventurados poco preparados que se aventuran en terrenos difíciles en busca de una flor que, sin embargo, crece sobre todo en las laderas herbosas. La avidez de los recolectores de flores, además de por los valores simbólicos, es estimulada por el hecho de que la flor de nieve conserva sus características aún seca y son, por tanto, pegadas en escuálidas cartulinas para formar “románticos” marcapáginas.

Una flor tan hermosa, característica y propia de la alta montaña, no podía estar ausente de leyendas populares de los países alpinos. Citamos a título de ejemplo la leyenda suiza según la que esta flor habría sido antiguamente una muchacha tan bella (y engreída) que habría rechazado a todos sus pretendientes. Fue por tanto transportada aún virgen (hoy diríamos “solterona”) a las altas cimas y transformada en una flor llamada Edelweiss (que, como se explicó arriba, quiere decir en alemán “noble blanco”). Solo los hombres más valerosos podrían aspirar a coger la reacia flor.

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La pilosidad reduce la transpiración. Los frutos son aquenios oblongos © Giuseppe Mazza

Se afirmó que el edelweiss era la flor preferida de Adolf Hitler. En realidad, como explica Albert Speer, se trataba de una invención de la propaganda nazi, derivada de una equivocación: con ocasión de una manifestación se quería ofrecer flores a Hitler y, al no conocer sus preferencias, le ofrendaron flores de las nieves, ya que eran flores raras.

Por el contrario, debe recordarse que una oposición al nazismo, poco exitosa por desgracia, vino de los “Piratas del Edelweiss (Edelweißpiraten), grupos juveniles que se rebelaban al reclutamiento por parte del partido y usaban como insignia una flor de las nieves en sus manifestaciones. Durante la guerra, miembros de estos grupos dieron apoyo a los Aliados y a los militares alemanes desertores.

La flor de las nieves, símbolo ya cansino de la falsa montaña, da además su nombre a una plétora de restaurantes, hoteles y otras estructuras turísticas, no solo en todo el arco alpino, pero también en localidades de montaña que no tienen mucho que ver con el Leontopodium como en Argentina o Chile.

La flor de las nieves, con su papel de símbolo de la montaña y de los montañeros está naturalmente presente en numerosos cantos de montaña, difundidos por todos los países del ambiente alpino. Recordemos en este caso la que probablemente sea la más hermosa pieza coral de la tradición montañesa, dedicada a los montañeros friulanos enviados a la muerte en la Primera Guerra Mundial. Se trata de ( Stelutis Alpinis con texto y música de Arturo Zardino en friulano ).

Se tu vens cà sù ta’ cretis, là che lôr mi àn soterât, al è un splàz plen di stelutis: dal miò sanc ’l è stât bagnât.

Par segnâl une crosute jé scolpide lì tal cret: fra chês stelis nàs l’erbute, sot di lôr jo duâr cuièt. ……

Si vienes aquí arriba, entre las rocas, allí donde me han enterrado, hay un claro lleno de flores de las nieves: ha sido regado por mi sangre.

Como señal una pequeña cruz está esculpida en la roca: entre esas flores de las nieves nace la hierba, bajo ellas duermo yo sereno.

Propiedades farmacológicas y usos tradicionales y mágicos

El Leontopodium era y es usado en la medicina tradicional de los países alpinos con diversas indicaciones, por ejemplo como astringente, antitusivo, contra los dolores reumáticos, antidisentérico y contra el dolor de estómago (algunas de estas aplicaciones son justificables sobre la base de los compuestos activos encontrados ciertamente en la planta). Es utilizado sobre todo en forma de polvo, infusiones o tinturas alcohólicas, o hervido en leche con miel.

A su uso para las afecciones gástricas o intestinales está vinculado el nombre bávaro (actualmente poco utilizado) de Bauchwehbleaml (Bauchweh significa dolor de barriga y Bleaml (en alemán Blume) significa flor, por lo que sería “flor del dolor de barriga”).

Dado su hábitat natural, la flor de las nieves está expuesta a una fuerte radiación ultravioleta y a condiciones de temperatura y humedad extremas. Por esto ha desarrollado una serie de metabolitos protectores que pueden tener un uso práctico en la protección de la piel humana, existiendo, de hecho, cremas para la piel a base de flor de las nieves comercializada, para la protección de la piel contra los rayos ultravioletas. Con el fin de evitar la recolección de ejemplares silvestres para la preparación de sustancias medicamentosas se han creado cultivos de Leontopodium en ambientes de alta montaña, reproduciendo el hábitat natural para no modificar en modo alguno las propiedades de la planta. Algunos expertos, sobre todo austríacos, han analizado extractos de Leontopodium nivale, demostrando la presencia de numerosas sustancias dotadas de propiedades farmacológicas potencialmente utilizables (se debe subrayar que, para evitar la destrucción de los preciados ejemplares de esta planta protegida se han utilizado células de flor de las nieves cultivadas in vitro).

Las actividades farmacológicas encontradas incluyen:

- Capacidad de inhibir la migración de las células responsables de la respuesta inflamatoria, como leucocitos y mastocitos, lo que podría implicar propiedades antiinflamatorias.

- Propiedades antimicrobianas, que han sido encontradas, al menos en laboratorio, útiles contra diversos patógenos, como enterococos, estafilococos y estreptococos (estos resultados están en línea con los usos tradicionales en el tratamiento de afecciones pulmonares e intestinales).

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Tienen vilano, siendo transportados por el viento y dispersados por hormigas. La planta tiene virtudes medicinales © Giuseppe Mazza

Los extractos muestran asimismo actividad antimicótica y antiparasitaria contra ácaros.

Se han encontrado también sustancias con posibles actividades analgésicas. Los resultados obtenidos muestran también un potencial interés cosmético a causa de la presencia de sustancias con actividad neutralizadora de los radicales libres, antiinflamatoria, antioxidante, para un eventual empleo en cremas solares, y antienvejecimiento de la piel.

Otros estudios han demostrado la presencia de sustancias que podrían tener actividad sobre el sistema nervioso al presentar una función procolinérgica, esto es, estimulante de las sinapsis que utilizan la acetilcolina como neurotransmisor. Esta actividad sugiere, según los autores que las han estudiado, potenciales aplicaciones antidemenciales y de mejora de la memoria.

Es importante subrayar (como en su momento hicieron los autores de las investigaciones) que se trata en cualquier caso de potenciales actividades, mostradas en laboratorio, sin ninguna aplicación por el momento.

A pesar de esto, la industria ha aprovechado inmediatamente dichos resultados para lanzar productos a los que se atribuyen milagrosas actividades medicamentosas, como por ejemplo una bebida tónica suiza (no diremos el nombre para no inducir a la tentación) que, según la publicidad, tiene efectos revitalizantes, antioxidantes, antiestrés, reconstituyentes, antiinflamatorios, antimicóticos y bactericidas, previene el efecto de las toxinas, repara la piel, refuerza las defensas naturales del organismo y enlentece el envejecimiento (y suma y sigue…). ¡No queda claro si debe incluirse esta bebida entre las sustancias farmacológicas o mágicas!

El Leontopodium era usado para preparar pociones de amor, capaces de garantizar la conquista de la persona amada. Se decía también que elaborando una corona con flores de las nieves y llevándola puesta se podía obtener el don de la invisibilidad. Para protegerse de los proyectiles de armas de fuego y de las puñaladas se consideraba necesario recoger estas plantas, con todas las raíces, durante un viernes de luna llena, y llevarlas en contacto con el cuerpo.

Quien consiguiese entonces cultivar flores de las nieves habría visto concedidos todos sus deseos.

Sinónimos: Gnaphalium alpinum Linneo (1753); Antennaria leontopodium (L.) Gaertn;. Gnaphalium leontopodium L.; Gnaphalium nivale Ten. (sinonimo della subsp. nivale ); Filago leontopodium L.; Leontopodium umbellatum Bluff & Fingerh. (1825); Leontopodium alpinum Cass. 1882.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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