Metasequoia glyptostroboides

Familia : Cupressaceae

Texto © Pietro Puccio

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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La copa de la Metasequoia glyptostroboides, primero cónica y después cilíndrica, puede alcanzar los 50 m © Giuseppe Mazza

La especie es originaria de China (Chongqing, Hubei y Hunan), donde vive en el bosque mixto mesófilo, en los fondos de valles y gargantas cerca de márgenes de cursos de agua, sobre suelos de ligeramente ácidos a neutros, entre los 700 y los 1500 m de altitud.

El nombre del género es la combinación del prefijo griego “μετά” (meta), con el significado de “parecido, similar”, y Sequoia Endl. (1847); mientras que el epíteto específico es la combinación del nombre genérico Glyptostrobus y del sufijo griego “-οειδής” (-oeidés), de “εἶδος“ (êidos) = forma, aspecto, en este caso también “parecido a”.

Nombres comunes: dawn redwood, dinosaur-age tree, living fossil, water fir (inglés); shui shan (chino); abete d’acqua (italiano); secuoya de hojas caedizas (español).

La Metasequoia glyptostroboides Hu & W.C.Cheng (1948) es un árbol monoico, caducifolio, de entre 30 y 50 m de altura con un diámetro de hasta 2,5 m a 1,5 m sobre el suelo, provisto en la base de raíces tabulares (raíces aplanadas parecidas a contrafuertes), con copa inicialmente cónica, después más o menos cilíndrica, y corteza marrón-anaranjado en las plantas jóvenes que tiende con el tiempo al rojizo oscuro y a agrietarse y desconcharse.

Las ramas principales son ascendentes, con las ramas secundarias persistentes con hojas alternas y ramitas laterales, opuestas, péndulas, deciduas, de entre 5 y 15 cm de longitud, a su vez provistas de entre 20 y 40 pares de hojas opuestas, dísticas, blandas, separadas de 2 a 5 mm entre sí, lineares con ápice obtuso, de entre 8 y 20 mm de longitud y de 1 a 2 mm de anchura, de color verde azulado o verde amarillento más intenso en el haz, tornando en otoño al rojo o al naranja antes de caer junto a las ramitas.

En verano, sobre las ramas secundarias persistentes, en la base de la unión de las ramitas deciduas, se desarrollan los conos. Los conos masculinos son numerosos, dispuestos en racimos o panículas de entre 20 y 25 cm de largo, ovoides, de entre 2,5 y 5,5 mm de longitud y de 2 a 4 mm de diámetro, con escamas ovadas u obovadas de 4 mm de largo y 3 mm de ancho. Los conos femeninos son terminales, sobre una ramita lateral leñosa péndula de alrededor de 3 cm de longitud, inicialmente elipsoidales, de alrededor de 9 mm de largo y 5 mm de diámetro, de color verde, siendo en su madurez globosos, de entre 1,4 y 2,5 cm de longitud y de 1,6 a 2,3 cm de diámetro, de color púrpura negruzco, constituidos por entre 20 y 30 pares de escamas perpendiculares entre sí (decusadas), que contienen (2) 5-9 óvulos, excepto los 2 o 3 pares basales y los 3 apicales, que son estériles. Las semillas son de color marrón claro y obovadas, aplanadas, aladas, de entre 5 y 6 mm de longitud y de 4 a 5 mm de anchura.

Se reproduce por estaca, extraída de plantas jóvenes, y más velozmente por semilla, que no necesita una estratificación fría, colocada en un sustrato orgánico drenante mantenido constantemente húmedo y cubierto de un delgado estrato de arena silícea, con un tiempo de germinación de alrededor de 1 semana.

El descubrimiento en las provincias centrales de China de esta nueva especie, más tarde reconocida como representante de un género hasta el momento considerado extinto desde hacía millones de años, es considerado uno de los hallazgos botánicos más importantes del siglo XX.

En resumen, en 1941, examinando los registros fósiles originarios del Plioceno Inferior hallados en la isla de Honshu, la más grande de Japón, que hasta entonces se consideraba que presentaban dos especies extintas del género Sequoia Endl. (1847), el paleobotánico japonés Shigeru Miki (1901-1974) encontró diferencias suficientes como para justificar la institución de un nuevo género afín que llamo Metasequoia. Resultó después evidente el vínculo con registros fósiles de Norteamérica, lo que demostró la gran difusión del género durante el Terciario en el hemisferio norte. Por lo que se reveló más tarde una extraordinaria coincidencia, el mismo año un experto chino de la Universidad de Nankín, T. Kan, mientras viajaba por las provincias centrales, vio a los lados de la carretera hacia Mou-tao-chi (entonces en la provincia de Sichuan, actualmente en Hubei) un árbol majestuoso, caducifolio, al que los habitantes del lugar llamaban shui san (abeto de agua), con características que no se correspondían con ninguna especie que él conociese, pero no pudo entonces recoger muestras ya que estaba en fase invernal.

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El descubrimiento en China central de esta especie, más tarde reconocida como perteneciente a un género extinto durante millones de años, es considerado uno de los hallazgos botánicos más importantes del siglo XX. Introducida en Europa y América en 1948, crece rápido y bien en climas templados y continentales húmedos © Giuseppe Mazza

En 1944 un profesor del departamento de silvicultura de la Oficina Central de Investigación Forestal, Tzhan Wang (1911-2000), recogió algunas muestras del árbol y lo identificó como Glyptostrobus pensilis (Staunton ex D.Don) K.Koch (1873), siendo reexaminadas estas muestran en 1945 por un asistente del mismo departamento, C. H. Wu, que las consideró pertenecientes a un género de coníferas hasta entonces desconocido, y de la misma opinión fueron los profesores Wan-Chun Cheng (1904-1983) y Hsen Hsu Hu (1894-1968), del Instituto Memorial Fan de Biología de Pekín, y este último, al conocer el artículo publicado por S. Miki sobre la Metasequoia, se dio cuenta de que las muestras representaban a la misma planta de los registros fósiles de Japón.

En 1946 se organizaron dos expediciones para encontrar nuevos ejemplares, recoger más muestras y semillas frescas, y otra más, que duró tres meses, organizada con el apoyo financiero del Arnold Arboretum (Universidad de Harvard). Sobre la base del material recogido, los profesores Cheng y Hu describieron oficialmente en 1948 la nueva especie. En el mismo año, numerosas semillas fueron enviadas al Arnold Arboretum, de las que una parte fue sembrada allí mismo y las restantes fueron donadas a organizaciones científicas de todo el mundo.

Independientemente de la fascinación suscitada por su descubrimiento, se trata de una especie especialmente ornamental y desde su introducción en Europa y América, en 1948, ha despertado un interés cada vez mayor. De rápido crecimiento, vive bien en los climas templados y continentales húmedos, donde soporta temperaturas de hasta alrededor de los -20 ºC, con una pluviosidad anual superior a los 1000 mm, mientras que no gusta de los climas con veranos cálidos y secos, como los de tipo mediterráneo. Necesita suelos profundos y fértiles mantenidos constantemente húmedos, aunque sin encharcamientos prolongados, y las plantas jóvenes han de ser regadas en caso de que se den prolongados períodos de sequía.

Por la importante fragmentación de la población existente y la progresiva reducción del número de individuos, esta especie, ahora protegida por las autoridades locales, ha sido incluida en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) entre las especies en altísimo riesgo de extinción en un futuro próximo (“En Peligro”).

Sinónimos: Sequoia glyptostroboides (Hu & W.C.Cheng) Weide (1962); Metasequoia glyptostroboides var. caespitosa Y.H.Long & Y.Wu (1984); Metasequoia honshuenensis Silba & Callahan (2000); Metasequoia neopangaea Silba (2002); Metasequoia glyptostroboides subsp. caespitosa (Y.H.Long & Y.Wu) Silba (2010); Metasequoia glyptostroboides subsp. neopangaea (Silba) Silba (2010).

 

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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