Jardín Botánico de Nong Nooch

 

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Texto © Giuseppe Mazza

 

 

 

Traducción en español de Susana Franke

 

 

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Panorámica con zoom de Nong Nooch con réplica de Stonehenge y del jardín a la francesa de Versailles © G. Mazza

 

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Una gigantesca Corypha umbraculifera. Nong Nooch cuenta hoy 800 especies de palmas © Giuseppe Mazza

El señor Kampon Tansacha, director del Nong Nooch Tropical Botanical Garden, es un hombre feliz.

Su familia, ha tenido siempre el monopolio de la distribución en Tailandia de películas extranjeras, y con las rentas, en 1954, el padre, Pisit Tansacha y la madre, Nongnooch Tansacha compraron 600 acres de terreno en la provincia de Chonburi, no lejano de Pattaya.

En un primer tiempo la madre había hecho un huerto frutal, con árboles de mango, tramos de ananá, naranjas y otras especies comestibles locales, pero era apasionada de flores y fascinada por los jardines que había visto en sus viajes al exterior. Impulsada también por el entusiasmo de su hijo Kampon decide entonces crear un jardín tropical y confiarle la gestión. Kampon, que conocía los problemas económicos de muchos jardines botánicos, pensó que, además de acumular todas las plantas exóticas que encontraba en los alrededores, era necesario agregarle atractivos turísticos.

Cuando en 1980 el jardín fue abierto al público, era muy diverso al actual, pero ya había un restaurante y un show de elefantes. Trabajaban un centenar de personas y la finalidad era crear un agradable lugar de vacaciones.

Kampon no era un experto de plantas, pero había visto los jardines ingleses y estaba fascinado del de Versalles en Francia, donde estaba muy desarrollado el arte topiario. Desgraciadamente el boj, el laurel y otras plantas usadas en Europa para este fin no podía crecer en el clima tropical tailandés y además su propiedad era muy plana para crear perspectivas paisajísticas.

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Cycas apoda y Cycas seemannii con óvulos y conos de Zamia pseudomonticola. Muy importante es también la colección de Cycadaceae © Giuseppe Mazza

Encontró una valiosa ayuda en un apasionado europeo, Anders J. Lindstrom, que se transfirió por más de 20 años a Tailandia, transformándose en su infatigable brazo derecho.

Cuando el llegó eran sólo 300 trabajadores, y ahora son casi 1800!

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Las piedras, elementos esenciales para la creación de Nong Nooch. Aquí dos fotos históricas que muestran los trabajos para el Jardín a la francesa y Stonehenge © Mazza

Lo primero que había que hacer era la contención el agua que descendía torrencialmente, durante las lluvias, desde las colinas del fondo de la propiedad.

En muchas zonas del parque no se podía plantar nada, porque el agua se llevaba todo, y luego, paradojalmente, faltaba para los cultivos, porque el terreno, dada la cercanía con el mar, era muy arenoso y no lograba retenerla.

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Panorámica con zoom del jardín europeo © Giuseppe Mazza

 

La solución de estos problemas comienza con un primer gran canal de drenaje y por las piedras, gruesas rocas que Kampon compraba donde encontrara para consolidar las orillas y crear dos laguitos que, además de embellecerle el paisaje, son aún hoy una reserva hídrica esencial para las plantas.

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Cono femenino con semillas de Encephalartos ferox © Giuseppe Mazza

Con la tierra recuperada de la excavación de los yacimientos, consolidada por rocas y hierba, se formaron zonas elevadas, con edificios pequeños, en estilo tailandés, desde donde era posible admirar el paisaje.

La creación más importante ha sido la copia del jardín a la francesa de Versalles. Como planta idónea para el arte topiario se encontraron varias especies de Ficus y de Streblus, en particolar el Streblus asper, y la Wrightia religiosa, una especie muy cultivada en Tailandia que existe también con hojas variegadas.

Y se prestaba al corte bajo también un arbusto de espectaculares flores rojas o amarillas, la Ixora coccinea.

En otra propiedad agrícola en el norte de Bangkok de la señora Nongnooch Tansacha salieron a la luz, excavando, extrañas piedras cuadradas. No se sabía que hacer con ellas, pero fuero rápidamente llevadas a Nong Nooch donde quedaron en depósito por años, hasta que 1999 surge la idea de reconstruir, sobreponiéndolos, la estructura de Stonehenge.

Pero sobre todo el trabajo de Anders consistía en girar por el mundo a la búsqueda de nuevas plantas. Además de las orquídeas, muy apreciadas por los turistas, a Kampon interesaban sobre todo las palmas y las Cycadaceae.

Hoy el jardín cuenta con más de 8000 especies de palmas con cerca de 1.000.000 aproximadamente, de ejemplares, entre los cuales se encuentra la famosa Lodoicea maldivica de las Seychelles y casi todas las Cycadaceae existentes.

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La colección de Hoya posee 300 especies. Desde arriba,en sentido horario, Hoya pubifera, Hoya acuta, Hoya cumingiana y Hoya archboldiana © Giuseppe Mazza

Para recoger y clasificar las plantas Anders me cuenta que en 2011 ha estado en Filipinas, en Malasia, México, Honduras, Holanda, Francia e Inglaterra, y que en el reciente pasado, más de una vez ha pasado en Nong Nooch menos de treinta días al año.

Los cambios con varios jardines botánicos son muy activos, pero además de las Hoya y las orquídeas, obtenidas en gran parte en Holanda, en general damos más plantas que las que recibimos.

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Una rara Macrozamia mountperriensis con conos © Giuseppe Mazza

El jardín es como un inmenso invernadero a cielo abierto, y mientras los jardines botánicos europeos pueden permitirse sólo dos o tres ejemplares de las especies tropicales más abultadas, aquí se cuentan por docenas

Recorriendo por ejemplo la colección de las cicadáceas, por cada especie tiene una entera fila, una manera rápida para apreciar los varios estadios de crecimiento y comparar los conos de los dos sexos.

Esta sección, casi completa, es la flor del ojal de Nong Nooch. En una zona cerrada al público, usted va a través de un centenar de plantas provenientes de jardines tropicales de todo el mundo, pero sobre todo, recogidas in situ por Anders.

Se pasa de maravilla en maravilla y las hojas en crecimiento muestran, a menudo, a primera vista, una lejana familiaridad con los helechos arbóreos. Son todas plantas prehistóricas, fósiles vivientes. Para un botánico, es un poco como para un zoólogo encontrar manadas de dinosaurios en carne y hueso.

Se encuentran a cielo abierto o a la sombra, según la estación, protegidas por una estructura metálica de soporte.

Los óvulos son traídos desde las estructuras más impensadas y encuentro a la Zamia lindenii sobre la cual Anders ha escrito una ficha para la

Enciclopedia sobre la Biodiversidad</a

que preparamos en la red. Quisiera hacer un libro sobre las samizas, pero no tiene siquiera el tiempo para respirar.

Continuando se pasa a la sección de palmas raras, especies jamás vistas y curiosos híbridos con hojas bicolores, verdes y amarillas.

Algunas son muy altas y perforan las protecciones contra el sol, otras tienen pocos centímetros, como la Rhapis que cuentan con numerosas especies y variedades creadas también en el lugar. Encuentro la Arenga hookeriana

, la Johannesteijsmannia lanceolata, la Licuala peltata, la Kerriodoxa elegans, la Iguanura wallichiana , el Oenocarpus mapora, la Pinanga adangensis y varias especies sobre las cuales hemos ya escrito los textos.

Una graciosa Licuala mattanensis var tigrina llama la atención por las insólitas hojas jaspeadas.

Prosiguiendo siempre en esta zona cerrada al público, se encuentra una gran sección dedicadas a las Heliconia.

También aquí las varias especies están organizadas en hilera, con la planta tipo en un extremo y luego los varios cultivares y los híbridos. Especies espectaculares, con inflorescencias de colores brillantes, de más de un metro, péndulas o apuntando al cielo.

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Una insólita palma enana entre las Selaginella: la Licuala mattanensis var. tigrina © Giuseppe Mazza

Son plantas originarias de América centro-meridional, que aquí crecen de maravillas. Como sugiere el nombre de la especie más común: la Heliconia psittacorum, por forma y color hacen pensar a menudo en los papagayos.

Luego, después de una zona soleada rica en Adenium, Croton, Sansevieria y varias plántulas locales se entra en otra estructura sombreada, con una rica colección de Costaceae que florecen en verano, después de las lluvias. Increíbles flores en forma de piña, amarillas, rojas, naranja, a menudo aún a determinar.

Al lado, veo numerosas Marantaceae, plantas de interior muy conocidas, como las Calathea o las Maranta, pero que aquí se pueden admirar a menudo en flor, como en su hábitat, al máximo de su esplendor.

Incluso de las Cordyline, con grandes hojas de colores fantasiosos, poseen una colección.

Dejando la zona protegida cruzamos con una extraña palma híbrida con espinas en la parte alta del tronco recurvas hacia arriba, similares a alabardas y embocamos el camino de las trepadoras, plantas exóticas, la mayoría desconocidas en Europa, de las formas más extrañas. Hay también un camino dedicado a las Plumeria, con una infinidad de híbridos que florecen en abril.

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La colección de Heliconia es muy rica. Algunas inflorescencias miran hacia arriba, otras son péndulas. Aquí una Heliconia silvestre y una Heliconia rostrata © G. Mazza

Pero por todas partes, las dueñas de casa son las palmas.

Una gran Corypha lecomtei, antes de morir, muestra una inflorescencia impresionante y se necesitan más fotos, fusionadas en el computador, para tener una idea de una gigantesca Corypha umbraculifera.

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Una Elaeis oleifera, la palma de aceite americana, y el característico colore naranja de una hoja de Chamberonia macrocarpa en crecimiento © Giuseppe Mazza

Las palmas tienen una zona privilegiada de calles y callejuelas en la parte alta del jardín; en cada curva se descubren bosquecillos y maravillas. Pero sobre todo, a menudo se pueden mirar con nuestros propios ojos, y observar flores y frutos a nuestra altura, porque existen kilómetros de pasarelas metálicas comunicadas entre si, que recorren todo como serpientes.

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Panorámica con zoom del Jardín europeo con una estructura de 6 planos para observar las plantas © G. Mazza

 

Delante del restaurante principal, se sube sobre una estructura de 6 planos para tocar la cima de un gigantesco árbol de Dipterocarpus alatus y tener una visión en conjunto del jardín.

Falta el ascensor y es necesario subir a pie, escalón por escalón, bajo del sol de los trópicos, y para darles un ejemplo, con un gran sentido de humor, Kampon ha puesto a lo largo del recorrido gigantescas hormigas que se trepan.

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También las Zingiberales están bien representadas en el jardín. Muchas están aún por determinar. Aquí una Globba globulifera y una Curcuma © Giuseppe Mazza

Son muy apreciadas por los turistas y salen en grupo para hacerse fotografiar. Se trata mayormente de coreanos, chinos, japoneses, taiwaneses, indios y vietnamitas. Poquísimos europeos, excepto los rusos, que en los últimos tiempos han invadido Tailandia.

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Brassavola Flagellaris. Además de los híbridos, hay una bella colección de orquídeas botánicas © G. Mazza

Viene a pasar el día en grandes autobuses, y por la noche, si no hay congresos o matrimonios, el jardín queda desierto, reservado al staff y a los botánicos de turno.

Cuando Kampon ha comenzado a plantar árboles, me explica Anders, los elegía por su belleza sin preocuparse por el nombre. Y si aún hoy hay 3000 especies etiquetadas, de muchas no sabemos determinarlas y las vendemos a los mayoristas con el nombre tailandés.

El jardín está lleno de plantas etiquetadas como "sp.", se conoce a duras penas el nombre del género, pero no se va más allá.

Los expertos de paso nos dicen a menudo: “no hemos visto jamás esta planta” y es verdad: el jardín está lleno de plantas que aún no han sido descriptas, esperando un nombre.

La mayor diferencia con los otros jardines botánicos, continúa Anders, es que aquí las varias familias botánicas no están bien representadas: nos hemos especializado sólo sobre pocos grupos de plantas; pero sobre éstas tenemos un punto de referencia importante. Así, además de las palmas y las Cycadaceae, tenemos por ejemplo 300 especies diversas de Hoya, las famosas “flores de cera”.

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Una Cattleya lueddemanniana con frutos © Giuseppe Mazza

Recorro con Anders innumerables hileras en una especie de invernadero que las protege del sol: algunas cuelgan de los cestos suspendidos y otras, siempre en tiestos, están alineadas como soldadas en el suelo. Es una pequeña zona de la inmensa área de cultivación protegida destinada a la bromeliaceae: sirven para decorar el jardín y para la venta industrial.

Una cantidad impresionante como para hacer palidecer a nuestros horticultores.

A los lados, a cielo abierto, un tramo con contenedores de agua en cemento, anchos menos de un metro para la producción de las ninfeas tropicales. Despuntan fuera del agua. Hay de color rosa, pero sobre todo llaman la atención las azules: un color intenso, casi fluorescente, a menudo en elegante contraste con el centro amarillo.

Más allá, una estructura cubierta análoga hospeda centenares de orquídeas botánicas, a menudo raras, pero sobre todo híbridos para la decoración de la espectacular “Orchid House” del jardín que se renueva cada día.

Se quitan los tiestos sin flores y se reemplazan, de manera tal que los Dendrobium, las Vanda y las Cattleya se encuentran siempre al máximo, todo el año, para la alegría de los turistas.

Además del jardín a la francesa, orgullo del parque, y al Jardín de Stonehenge, hay un Jardín Europeo con estatuas y fuentes, un Jardín de Plantas Crasas, con pocos cactus, bajo un techo, que resisten el clima húmedo de Tailandia y una rica colección de híbridos y cultivar de Euphorbia milii.

He visto luego un Jardín de los híbridos de Canna, con innumerables variedades creadas a menudos en Nong Nooch y un espectacular Jardín de Bromeliacee, el más popular entre los turistas, formado por millares de tiestos escondidos.

Para finalizar, han creado un Jardín de la Biodiversidad con plantas a veces raras, a veces insólitas o usadas en los trópicos por sus virtudes medicinales o alimenticias. Especies disponibles sólo en pequeñas cantidades, recibidas a menudo de jardines botánicos, que las colocaron juntas porque no entran en las especializaciones hasta aquí expuestas.

Si no se tiene un automóvil eléctrico, puestos a disposición de los clientes, pasarelas aparte, conviene trasladarse en autobús o para históricas fotos de recuerdo a lomo de elefante.

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Panorámica con zoom del Jardín de las Bromilacee. Las plantas, renovadas sin descanso, están en tiesto © G. Mazza

 

Hay finalmente alojamientos, sala para congresos, espectáculos de danzas tradicionales tailandesas y un pequeño zoo.

A pesar de poseer una fuerte pasión por la botánica, el señor Kampon Tansacha quiere que todos los visitantes partan felices. Dice que no sirve gastar dinero en publicidad porque la mejor es la que se realiza de boca en boca, y los resultados se ven, con filas de autobuses y millares de visitantes al día.

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Panorámica con zoom de un cultivo protegido destinada a las Bromeliaceae © Giuseppe Mazza

 

Prohibida la reproducción, aún parcial, del texto y de las fotos sin el permiso escrito del autor.
Photomazza : 70.000 colour pictures of animals and plants