Pholcus phalangioides

Familia : Pholcidae

 

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Texto © Prof. Giorgio Venturini

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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La Pholcus phalangioides es probablemente originaria de las regiones subtropicales del Viejo Mundo © Giuseppe Mazza

La insólita Araña de patas largas ( Pholcus phalangioides - Fuesslin, 1775 ) es un Arácnido perteneciente al orden Araneae, familia Pholcidae

El nombre del género Pholcus deriva del griego “pholkos” (φολκος), que significa encorvado, torcido, tullido, chato: en la Ilíada (libro II), Homero define así a Tersite, el guerrero griego malencarado y fastidioso que enervaba a los superiores.

El epíteto específico Phalangioides deriva de Phalangium, un género de opiliónidos de largas patas (cuyo nombre a su vez deriva del griego “phalanx” (φαλαγξ), que significa falange del dedo, bastón, pero también es el nombre de una araña) y del griego “oides” (οιδης), sufijo que significa “semejante a”, por tanto, “parecido a un Phalangium.

Encontramos Phalanx también como un personaje de una versión poco conocida del mito griego de Aracne, la muchacha transformada en araña por la diosa Atenea por ser demasiado vanidosa acerca de su habilidad como tejedora (Atenea se jactaba de ser la mejor tejedora del mundo). Phalanx sería el hermano de Aracne, a su vez transformado en un opilión.

Zoogeografía

La especie Pholcus phalangioides es probablemente originaria de las regiones subtropicales del Viejo Mundo, pero sus características sinantrópicas le han permitido conseguir una distribución a lo largo de gran parte de los países templados de todos los continentes, con mayor difusión en la América meridional y en Europa.

Hábitat

Siendo incapaz de sobrevivir en ambientes fríos, en muchas regiones de su área de distribución su hábitat está restringido a las casas y, especialmente, a las que cuentan con calefacción. Prefiere los lugares tranquilos con escasa iluminación.

Construye sus telarañas, por lo general orientadas de manera horizontal, sobre todo en ambientes húmedos y poco iluminados o en zonas poco frecuentadas en edificios, sótanos o garajes. A menudo la encontramos también en lugares cálidos y escondidos, como los vanos de las ventanas o en los desvanes, en el techo o los vértices de las habitaciones. En muchas partes del mundo su presencia es aceptada o incluso agradecida, debido a su fama de asesina de arañas peligrosas, aunque la difundida e irracional aracnofobia puede hacer problemática la convivencia con el hombre que, también por motivos estéticos, tiende a destruir las telarañas. Además de en las casas, en las regiones con clima suave, construye su tela irregular en las cavidades de árboles o entre las rocas.

Morfología

Como los otros miembros de la familia, Pholcus phalangioides tiene las patas muy largas y por esto es a menudo confundida con un opilión, del que es fácilmente distinguible por el cuerpo dividido en dos partes, prosoma y opistosoma, mientras que en los opiliónidos el cuerpo no está dividido.

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Sus características sinantrópicas la han llevado a gran parte de los países templados de todos los continentes, con mayor difusión en América meridional y Europa © Giorgio Venturini

Con su cuerpo de entre 7 y 10 mm de largo es la especie más grande de la familia. Las hembras son ligeramente más grandes que los machos. El color es generalmente gris-marrón claro, el dorso del prosoma presenta una mancha oscura de bordes poco definidos y también el opistosoma muestra dorsalmente manchas ligeramente oscuras y borrosas. El esternón es normalmente gris, sin áreas oscuras. La forma redondeada del cuerpo, unida a las manchas dorsales, ha hecho que haya sido asemejada a una calavera humana, de donde proviene el nombre inglés de “skull spider” (araña calavera); otros lo describen similar a un cacahuete. La característica más vistosa reside en las larguísimas patas, de hasta 5 o 6 veces la longitud del cuerpo y cubiertas de finas quetas grises. Los ocho ojos están dispuestos en una pareja central y dos grupos laterales de tres. Los de la pareja central son mucho más pequeños que los laterales. Al ser su cuerpo translúcido, al microscopio se pueden apreciar las células circulantes en la hemolinfa.

Como otras arañas, el Pholcus phalangioides tiene el cuerpo revestido por un exoesqueleto, esto es, una cutícula no extensible, por lo que para poder crecer debe llevar a cabo una muda, debe cambiar su exoesqueleto. Para poder salir del viejo exoesqueleto la araña produce enzimas que hacen que se despegue de los tejidos inmediatamente inferiores y producen una fisura dorsal a través de la cual la araña sale, abandonando la vieja cutícula, que es llamada exuvia. La frecuencia con la que se lleva a cabo la muda varía según la edad (es más frecuente en las arañas jóvenes) y de las condiciones de alimentación.

Etología

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Incapaz de sobrevivir en ambientes fríos, en muchas regiones de su área de distribución está restringida a las casas: zonas poco perturbadas de edificios y sótanos © Giuseppe Mazza

Estas arañas construyen una tela irregular y poco tensa, generalmente dispuesta en horizontal. La araña suele pararse en la red con el dorso hacia abajo. Una característica comportamental más evidente es la de una particular estrategia defensiva en la que la araña, cuando se siente amenazada, hace oscilar rápidamente el cuerpo con movimientos circulares, manteniéndose aferrada a la tela con sus largas patas. Esto provoca una rapidísima vibración de la tela que hace al animal prácticamente invisible (este comportamiento es del que deriva el nombre vulgar italiano de “ragno ballerino”, esto es, araña bailarina). Podemos fácilmente observar esta respuesta rozando con un dedo la red. Las oscilaciones duran por lo general pocos segundos o algunas decenas de segundos, pero cuando el estímulo agresivo es grave, como el ataque por parte de otra araña, puede durar incluso varios minutos. Si entonces la molestia persiste la araña se retira a un ángulo de su tela o se deja caer y huye

Con frecuencia pueden verse las telarañas de varios ejemplares solapando unas con otras. De hecho, las arañas de patas largas conviven normalmente en paz con sus congéneres, pero son ciertamente agresivos en los enfrentamientos con arañas de otras especies. Si, por ejemplo, penetra en la tela una Tegenaria, esta es inmediatamente cubierta de hilos que la reducen a la inmovilidad. Sigue entonces una mordedura venenosa de gran eficacia, dirigida normalmente a una pata. En este punto, la víctima, a menudo mucho más grande que el depredador, predigerida por efecto del veneno, es generalmente vaciada mediante un mordisco en una pata.

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No es raro observar su telaraña en un ángulo del techo de las casas de campo o la característica exuvia caída al suelo, abandonada casi intacta gracias a ciertas enzimas que la despegan del cuerpo © Venturini

Pholcus phalangioides es depredadora de otras arañas y pequeños insectos; tanto los machos como las hembras pueden, además, practicar el canibalismo en caso de carencia de presas de otras especies. La tela no tiene propiedades adhesivas, pero su estructura laxa e irregular atrapa a los insectos haciendo difícil su huida. Cuando una presa es atrapada, la araña la envuelve rápidamente en seda usando el segundo y el tercer par de patas para hacerla rotar mientras que usa el cuarto par para dirigir el hilo que sale de las hileras. Las presas particularmente grandes son aseguradas con cabos tensos anclados a la parte más alta de la telaraña. Las presas que, como queda explicado, son matadas mediante una mordedura venenosa, pueden ser comidas de inmediato o conservadas.

También las presas que, aún no cayendo atrapadas en la tela, se limitan a caminar a lo largo de los hilos, son atacadas con éxito. La araña de patas largas se cuelga de su red, manteniéndose agarrada solo con dos patas, y lanza la seda contra la presa. En cualquier caso, no parece que ataque presas que se encuentren totalmente fuera de la telaraña. Ocasionalmente se alimenta de los huevos puestos por otras arañas o de insectos capturados por telas ajenas.

Como depredador, Pholcus phalangioides presenta una notable versatilidad. A diferencia de muchas otras arañas, no es raro que la de patas largas abandone su tela de cacería, sin dudar en invadir las redes de otras arañas para matarlas y comérselas. Esta actividad no está, no obstante, ausente de peligros, sobre todo dada la venenosidad de la presa potencial.

En este caso pone en práctica una estrategia de camuflaje agresivo realizando unos movimientos vibratorios especializados que imprimen a la telaraña de la víctima unas oscilaciones que engañan al propietario, simulando las producidas por una presa normal que lucha tratando de liberarse de la red. Las arañas, de hecho, interpretan estas vibraciones como señal de captura conseguida. Cuando se acercan, atraídas por las vibraciones de la tela, la araña de patas largas se yergue sobre sus largas patas y permanece inmóvil hasta que la presa contacta con una de las patas y, solo entonces, desencadena su ataque, inmovilizándola mediante la seda y después envenenándola con una mordedura. Gracias a sus largas patas, la Pholcus phalangioides consigue inmovilizar a la presa manteniéndola siempre a distancia, evitando de este modo ser mordida.

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Aquí ha capturado un díptero, pero a menudo caza arañas de otras especies, que captura engañándolas al imitar los movimientos de una presa sobre sus telas © Venturini

La araña de patas largas está bien preparada para invadir las telarañas: con sus larguísimas patas puede atravesar incluso las redes de malla muy ancha y, apoyando solo la puna de los tarsos evita quedarse atrapado por el adhesivo. Solo algunas telarañas cribeladas, esto es, aquellas cuyos hilos tienen la superficie revestida de finísimos filamentos rizados que las convierten en particularmente adhesivas, pueden suponerle cierta dificultad. Cuando camina sobre la tela que está invadiendo, las patas de esta especie pueden ocasionalmente quedarse atrapadas. En tal caso muerde la seda para romperla y se limpia la pata, para luego eliminar esa parte adhesiva de la red y sustituirla por su propio hilo.

Algunos estudios sugieren que la vista juega un papel de escasa importancia en el comportamiento depredador de Pholcus phalangioides, que sobre todo aprovecha, por el contrario, su sensibilidad a as vibraciones. A pesar de que acostumbra a invadir las telarañas de muchas especies de arañas, su eficiencia como predador de estas varía mucho en base al tipo del que sea la tela y resulta mucho menor, como decíamos antes, en el caso de telas cribeladas, como las de los amauróbidos.

Biología reproductiva

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La mordedura venenosa, de gran eficacia, predigiere a la víctima, absorbida en el momento o conservada © Giorgio Venturini

Los ejemplares adultos están presentes durante todo el año: las hembras pueden vivir hasta tres años, dos de los cuales los desarrolla en estadio adulto, mientras que los machos solo llegan a 1 o, en ocasiones, 2 años. A causa de sus orígenes tropicales y subtropicales y de su hábitat de interiores, su ciclo vital no se ve influido por los cambios estacionales y puede reproducirse durante todo el año. No obstante, aún siendo uno de los animales maduros sexualmente durante el año entero, el apareamiento ocurre con frecuencia al comienzo de la primavera.

Parece que los machos son más atraídos por las hembras de gran tamaño que por las más pequeñas, lo que puede aumentar el éxito reproductivo ya que las hembras más grandes producen un mayor número de huevos. Los machos encuentran a las hembras siguiendo un rastro oloroso de feromonas, mientras que durante el apareamiento la comunicación que predomina es la táctil. El macho debe acercarse a la hembra con prudencia, para evitar ser confundido con una presa potencial y, por tanto, agredido. La estrategia consiste en imprimir a la tela unas vibraciones de una frecuencia particular que funcionan como señal específica.

Es muy singular el método de recogida del esperma en el macho: este tiende primeramente un hilo entre las patas del tercer par, entonces lo restriega hacia delante y hacia atrás sobre el orificio genital hasta que no quede una sola gota de esperma que no se haya adherido al hilo. Este hilo de seda es entonces transpasado hacia delante, llevando la gota de esperma hasta los quelíceros. Desde aquí es finalmente recogida por los órganos copuladores, muy voluminosos, que presenta en los pedipalpos. Durante el cortejo el macho efectúa unos movimientos vibratorios delante de la hembra, que está colgada boca arriba en su propia tela, y se le acerca desde arriba, con los bulbos palpales abiertos hacia el exterior en un ángulo de 90º.

El apareamiento puede durar varias horas y el macho deposita el esperma con sus pedipalpos en el epigino de la hembra. Esta puede conservar el esperma en una cavidad al inicio del útero, denominada uterus externus, hasta que los óvulos estén preparados para la fecundación. El momento de la fecundación y de la puesta de los huevos está influido por la disponibilidad de alimento. Dado que el esperma puede ser conservado durante largo tiempo es posible que la hembra se aparee de nuevo antes de que los huevos sean fecundados y, por tanto, el esperma de dos machos podría mezclarse en el uterus externus. Parece, no obstante, que generalmente el último macho tiene la prioridad a la hora de la fecundación, probablemente gracias a un mecanismo de eliminación del esperma del macho precedente durante el apareamiento. El macho, de hecho, durante la cópula, lleva a cabo movimientos rítmicos con los pedipalpos que llevan normalmente a la expulsión del esperma ya presente. Los alrededor de 20 o 50 huevos, de color rosa claro, unidos entre sí mediante una secreción pegajosa, son introducidos en un saco ovígero constituido por hilos con un diámetro de alrededor de 4 mm. Tras haber puesto los huevos, la hembra los envuelve en seda y los mantiene debajo de su cuerpo agarrándolos con los quelíceros.

Poco antes de la eclosión, en los huevos con envoltura semitransparente, son ya reconocibles las largas patitas aún plegadas. Los pequeños recién salidos se reúnen en el exterior del cúmulo de huevos y junto a este son depositados sobre la telaraña. La madre custodia a los neonatos (preninfas) durante alrededor de 9 días, hasta que hacen su primera muda y se transforman en pequeñas arañas morfológicamente completas. Los jóvenes dejan entonces la tela materna y van en busca de un lugar adecuado para construir sus propias telarañas.

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Cuando se siente amenazada la Pholcus phalangioides hace oscilar rápidamente su cuerpo con movimientos circulares, manteniéndose agarrada a la tela con sus largas patas, y esta vibra tan rápido que la hace prácticamente invisible durante pocos segundos pero también, excepcionalmente, más de un minuto © Giorgio Venturini

Relaciones con el hombre

Como los opiliones, con los cuales es a menudo confundido, el Pholcus phalangioides tiene fama de poseer un veneno potentísimo; se dice, no obstante, que su peligrosidad sería modesta a causa de las pequeñas dimensiones de sus colmillos (los extremos puntiagudos de sus quelíceros). En realidad, los opiliones no son verdaderamente venenosos, y la mordedura de la araña de patas largas sí consigue perforar la piel humana (los colmillos son de alrededor de 0,25 mm de largo, mientras que nuestra epidermis tiene un espesor generalmente inferior a estas medidas), pero provoca, como máximo, una sensación de leve escozor que dura unos pocos segundos.

La fama que tiene el Pholcus phalangioides de ser una araña muy venenosa quizás deriva del hecho de que a menudo mata y devora arañas verdaderamente venenosas e incluso potencialmente letales para el hombre, como la Espalda roja australiana ( Latrodectus hasselti ). En realidad, esta capacidad no deriva de una mayor venenosidad sino de su habilidad como cazadora.

Como típico y eficiente depredador de otras arañas, la araña de patas largas es muy interesante como instrumento de lucha contra arañas venenosas. En particular se está estudiando la posibilidad de usar el Pholcus phalangioides contra la Loxosceles reclusa (Sicariidae), la denominada Araña reclusa parda, muy venenosa y de interés sanitario por su alta peligrosidad hacia el hombre.

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Por lo demás, en la penumbra, la tela es ya de por sí mimética. No es adhesiva, pero la estructura laxa e irregular atrapa a los insectos haciéndoles difícil huir © Venturini

Otros estudios van encaminados a la lucha contras las arañas venenosas del género Latrodectus, como la Espalda roja australiana ( Latrodectus hasselti ) antes mencionada o la Viuda negra americana ( Latrodectus mactans ), consideradas entre las más peligrosas.

Algunos estudios han demostrado que las arañas de patas largas son eficaces depredadoras de la carcoma. En caso de una plaga de este coleóptero en casas viejas la población de Pholcus phalangioides aumenta y puede rápidamente reducir significativamente el número de carcomas; la disminución de estas lleva a su vez a la reducción del número de arañas. Su uso contra esta plaga está aún bajo estudio y un resultado positivo podría llevarnos a reducir el uso de tratamientos químicos nocivos para el medio ambiente. Además de en la lucha contra la carcoma, estas arañas podrían ser útiles contra los mosquitos.

Depredadores de la Araña de patas largas

Depredadores de arañas, cazando sobre sus propias telarañas, la araña de patas largas es depredada es a su vez depredada por otras arañas, en particular de la familia de los saltícidos, algunos de los cuales usan su misma estrategia de camuflaje agresivo basado en las vibraciones de la telaraña. El caso mejor estudiado es el de los saltícidos del género Portia, como Portia fimbriata, presente en Australia y en el Sudeste asiático, uno de los más temibles depredadores del Pholcus.

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Otra presa. La forma del cuerpo, circular, ha sido asemejada a una calavera, de donde le viene el nombre inglés de “skull spider” © Giorgio Venturini

Este saltícido usa la misma estrategia de caza que el Pholcus, imitando los movimientos de una víctima atrapada en la red y las consiguientes vibraciones. Es particularmente hábil adecuando las vibraciones que imprime a la red en función de las características de la araña que está atacando y continúa efectuándolas durante bastante tiempo. Se han observado ejemplares de Portia que hicieron vibrar la tela continuamente durante tres días, hasta que la víctima designada es engañada (¡la paciencia de la araña!). Además, este saltícido escoge los días ligeramente ventosos que hacen vibrar la tela para salir a cazar, creando así una perturbación que ayuda a engañar a la víctima. A su éxito como depredador de otras arañas contribuye también su aspecto, que simula un fragmento de hoja seca caído en la telaraña.

La araña de patas largas es evidentemente capaz de distinguir la peligrosidad de sus agresores y, de hecho, responde a la intrusión de estas arañas saltadoras haciéndose invisible con vibraciones de la tela mucho más prolongadas que en el caso de otros depredadores.

Sinónimos

Aranea phalangoides, Fuesslin, 1775; Pholcus dubiomaculatus, Mello-Leitão 1918; Pholcus litoralis, L. Koch, 1867; Pholcus communis, Piza, 1938; Pholcus phalangioides, Walckenaer,1805.

 

El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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