Pica pica

Familia : Corvidae

 

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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La urraca europea o urraca común ( Pica pica ) tiene una vastísima área de distribución que comprende toda Europa, Aisa continental y templada hasta ocupar Kamchatka y las lejanas costas pacíficas de Siberia, las cálidas costas africanas mediterráneas del noroeste y Canadá occidental hasta Alaska © Giuseppe Mazza

Quién sabe por qué en italiano, cuando se habla de Urraca (Gazza) se le añade casi de inmediato el atributo de “ladrona” (ladra), como si fuese la única característica singular de esta ave.

Y pensar que en ninguna otra parte del mundo es usado este epíteto ofensivo.

Los hay que la llaman simplemente colilarga, otros charlatana, rabuda, común, europea … pero nunca ladrona.

Eso sí, aunque que se refieran a uno en estos términos ciertamente no es placentero, cuando se habla así de la urraca se hace con un sentido distinto, divertido, un detalle que siempre ha creado en torno a ella un halo de simpatía y benevolencia.

Esta particularidad a menudo ha sido usada en la literatura, en divertidas comedias e incluso en la música operística para crear singulares situaciones tragicómicas en las que al final del cuento se desenlaza echando las culpas a la urraca ladrona de turno, causante desprevenida de los infortunios y malentendidos achacados inicialmente a los personajes humanos de la comedia.

Algo de esto sabe Rossini que, hace dos siglos, con su famosísima y homónima ópera, la hizo simpáticamente famosa en el mundo entero. Ciertamente ha sido uno de los principales promotores de esta publicidad.

La urraca no es, por tanto, ladrona en el sentido usual, sino que se siente atraída por el brillo de los objetos abandonados por el hombre al igual que muchas otras aves.

Diversas rapaces, también picadas con la curiosidad, se acercan a menudo a objetos brillantes, al igual que las alondras ( Alauda arvensis ) con los fatídicos pequeños espejos, pero también otras aves buscan y roban objetos coloreados como es el caso de los pergoleros australianos (familia Ptilonorhynchidae) que adornan sus nidos con baratijas impensables para atraer a la hembra. Por tanto, más que de ladrona mejor sería hablar de curiosa. Muchos indican como origen de este nombre el hecho de que la urraca efectivamente roba, y mucho, pero se trata, como veremos, de los polluelos de otros nidos, aunque no para esconderlos o secuestrarlos, como cuentan en distintos cuentos y leyendas populares, sino, aún peor, para comérselos.

La Urraca común ( Pica pica - Linnaeus, 1758) pertenece al orden Passeriformes ed alla famiglia dei Corvidae.

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Pariente de los cuervos, es a primera vista blanquinegra, pero las alas y la cola reflejan inesperados colores: rojizos y amarillentos, azules, celestes, verdes, o broncíneos © Gianfranco Colombo

Al ser un ave común, bien visible y, por tanto, conocida por todos, a la urraca se le han otorgado muchísimos nombres locales, a veces simpáticos, en otros casos incluso familiares, como es costumbre hacer con los animales de compañía.

En una breve recopilación de nombres vernáculos desde el norte hasta el sur de Italia encontramos Berta, Checca, Pica, Sgasa, Gaza, Cacciagole, Carcarazza, Ciaula, Gaisgia, Ciabòt, Tapagi, Ciadel, Fracass, Azzera, Calacòle, Ciola, Cola, Cóle, Còlecòle, Aiòsa, Ajassa, Agassa. Términos todos que se refieren al notable ruido que por lo general hace esta ave en su vida cotidiana.

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Vista de espaldas, con la luz justa, parece otra ave © Giuseppe Mazza

Se la denomina Common Magpie o simplemente Magpie en inglés; Elster en alemán; Gazza europea en italiano; Pie bavarde en francés; y Pega rabuda en portugués.

Es singular el origen del nombre del término inglés “magpie”, que es usado a menudo coloquialmente para referirse a alguien que recoge y colecciona objetos pequeños e inútiles, pero también para hablar de una persona chismosa y charlatana.

Por otro lado, la etimología del binomio científico Pica pica deriva del término en latín clásico “pica” = charlatán, alegre, acepciones que fueron transferidas a “gaium” = alegre, de buen humor, derivado del nombre propio Gaio, ¡un tipo que probablemente derrochaba alegría por todos sus poros!

Muchas leyendas y tradiciones acompañan a esta ave en los distintos rincones de Europa, algunos son anécdotas simpáticas, mientras que otros son malos augurios aunque, como es bien sabido, el origen de este folclore, vinculado a la naturaleza, a menudo se pierde en la noche de los tiempos, cuando la humanidad padecía miedos atávicos y temía a brujas y animales monstruosos desconocidos y jamás vistos.

En el mundo anglosajón una de estas historietas entró en la tradición popular tan profundamente que fue trasladada a una canción infantil (Nursery Rhyme) muy conocida, y en las costumbres cotidianas de los adultos se da una tradición a menudo desconocida por ellos mismos a pesar de que la practican.

Al ver una urraca les es instintivo dedicarle metafóricamente un saludo para evitar una desventura próxima, saludándola cordialmente con un “Buenos días, señor Urraca, ¿cómo está su mujer?” imitando quitarse el sombrero como reverencia. Una típica reacción supersticiosa muy similar al golpecillo que se da uno en la frente para recordar la desgracia que se ha tenido al ver un gato negro atravesar la calle. Cuando, por el contrario, el encuentro incluye más de una urraca la situación cambia a mejor.

En la simpática rima infantil recitada también para el cuervo, con el que la urraca parece compartir el infortunio de ser encontrados, a más aves vistas más positivo el resultado. “Una para penas, dos para una alegría, tres para un matrimonio y cuatro para un nacimiento” (One for sorrow, Two for mirth, Three for a wedding, Four for a birth).

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Erguida, con la cola ciertamente exagerada de 25 cm, con una longitud total de 45 cm y hasta 200 g de peso, con una envergadura de 60 cm © Giuseppe Mazza

Otros lo alargan hasta siete en una ilimitada búsqueda de mejores resultados: “Una para penas, dos para una alegría, tres para una niña, cuatro para un niño, cinco plata, seis oro y siete un secreto que no debe jamás ser revelado” (One for sorrow, Two for joy, Three for a girl, Four for a boy, Five for silver, Six for gold, Seven for a secret never to be told).

Zoogeografía

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En Italia se la llama ladrona, pero solo es curiosa, inteligente y atraída, como otras aves, por lo brillante © Gianfranco Colombo

La urraca tiene una vastísima área de distribución que ocupa totalmente Europa, Asia continental y templada hasta Kamchatka y las costas siberianas del Pacífico, las costas africanas mediterráneas del noroeste y Canadá occidental hasta Alaska. En Europa no hay un territorio en el que no viva este pájaro a excepción de los Alpes y los Apeninos a elevadas cotas y el extremo septentrional de Escocia e Islandia. Sin embargo sí que está presente en el cabo Norte, en Noruega.

Extrañamente y sin motivo válido aparente hasta la fecha está ausente en Cerdeña, Córcega, las Baleares y Creta.

Ecología-Hábitat

El oportunismo, la inteligencia y la capacidad de adaptación de la urraca han sido una importante ayuda para ocupar cualquier tipo de ambiente terrestre en el que exista siquiera el mínimo indispensable para garantizar su supervivencia.

Desde las tundras desoladas a las zonas predesérticas con reductos de agua cercanos, desde áreas con agricultura intensiva hasta los acantilados marinos, desde la ciudad con más tráfico al bosque más denso y salvaje, en resumen, apenas puede encontrarse un lugar en el que este pájaro no se haya hecho un hueco. Ha subido incluso en altitud, parándose, eso sí, a los 1500 m en Europa, mientras que en Asia, como por ejemplo en Bután, vive plácidamente hasta en valles a 3000 metros.

Aún hoy no se comprende, sin embargo, qué la detuvo en el pasado al tratar de invadir áreas limitadas por un simple curso de agua, como si fuese una muralla infranqueable, para después, de improviso, ocuparlas en masa hasta convertir su presencia en opresiva. Ocupaciones continuas a veces inesperadamente bloqueadas durante años para después ponerse de nuevo en movimiento sin una mínima vacilación. Con estas acciones se ha visto la ocupación repentina, tras décadas de titubeante asedio en la periferia, como si estuviese a la espera de refuerzos, de espacios urbanos en las metrópolis de Europa meridional cuando ya hacía años que la operación había concluido en las de la Europa septentrional.

Morfofisiología

La urraca común es un córvido de tamaño medio pero con proporciones enormemente exaltadas por la larguísima cola, que puede llegar a medir más de 25 cm de longitud de una longitud total de 45 cm. El peso es reducido, solo 200 g, y la envergadura es de 60 cm.

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En Inglaterra, de manera enmascaradamente supersticiosa, se piensa que encontrar una urraca sola trae desgracia, 2 juntas son de buen augurio, 3 anuncian matrimonio y 4 el nacimiento de un hijo © G. Mazza

La librea de la urraca, vista a distancia, nos muestra un ave prácticamente en blanco y negro, pero que de cerca, con el reflejo de la luz solar, revela inesperadas coloraciones broncíneas multicolores.

Aparte del vientre, los flancos y la banda alar, que son de un blanco níveo, las demás partes del cuerpo son enteramente de un color negro corvino mate, a excepción de las alas y la inmensa cola, que reflejan toda la paleta de colores que va del rojizo al azul, desde el celeste al verde, del amarillento al bronceado.

Es probable que la cola, también portada por la hembra, tenga solo una función de cortejo dada la dificultad que provoca durante el vuelo y la absoluta inutilización en otras ocasiones, pero el problema se enfatiza mayormente en el momento de la incubación, ya que el nido es ciertamente incapaz de contener tal apéndice.

Como en el caso del Mito común (Aegithalos caudatus), quizás suponga más un obstáculo que una utilidad práctica.

El pico, totalmente negro, es robustísimo, cónico y macizo, idóneo para cualquier uso.

Las patas son también negras con calzones del mismo color, en neto contraste con el vientre blanquísimo.

Los jóvenes visten tras poco tiempo la misma librea que los adultos y son reconocibles más por la momentánea y reducida longitud de la cola y por la brillo de sus plumas que por su librea en general.

Se han reconocido una decena de subespecies entre las que merece una mención la Pica pica mauritanica típica del Atlas marroquí y argelino, que presenta una pequeña mancha detrás del ojo de un hermoso celeste brillante.

Etología-Biología reproductiva

Al igual que todos los córvidos, la urraca muestra una notable inteligencia, unida a un atávico instinto de curiosidad y de interés por la exploración. Ciertamente estas virtudes han hecho que esta especie se desarrollase y ocupase territorios siempre nuevos, adaptándose continuamente a las distintas situaciones encontradas durante este camino.

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El oportunismo, la inteligencia y la adaptabilidad de la Pica pica le han permitido colonizar todo tipo de ambientes: zonas agrícolas ciudades, bosques densos, desoladas tundras, costas, tierras predesérticas y montanas, hasta 1500 m en Europa y 3000 m en Bután, donde fue tomada esta foto © Gianfranco Colombo

Esta inteligencia unida a la curiosidad instintiva le hace merecer el título de una de las aves más inteligentes del mundo alado. Quizás la palabra se queda algo corta, pero se sabe con certeza que hay ejemplares que llegan a emitir sonidos guturales muy parecidos a la voz humana. Es un ave muy charlatana y su presencia es siempre marcada por el ke ke ke ke emitido continuamente y en cualquier ocasión. El mismo sonido para marcar su presencia, también el mismo canto para reclamar a sus congéneres, el mismo para alarmar de depredadores y el mismo incluso durante las algarabías que se crean en los grupos durante el periodo postnupcial.

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La urraca, aquí con una baya en la boca, come de todo: es frugívora, insectívora e incluso necrófaga, sin olvidar los ratones, pececillos, ranas y polluelos, incluidos los pollos domésticos © Giuseppe Mazza

Ciertamente monótona pero también bastante molesta cuando se acerca a las casas, donde está preparada para pelear, emitiendo siempre su chirriante y característico “ke ke ke ke”, con el gato de casa o con el perrito que ladra o incluso con un transeúnte desprevenido de su presencia y absolutamente inocuo para el ave.

Un martirio, dicen los que la tienen anidando en un árbol del jardín.

Al igual que todos los córvidos se reproduce una vez por año, en la estación favorable, y durante este periodo se hace el infierno en la Tierra para todos los pajarillos que anidan en las inmediaciones de su nido.

De hecho, la urraca a menudo alimenta a sus polluelos con los de otras aves a cuyos nidos va a rapiñar tan pronto se percata de su presencia.

En caso de necesidad se come incluso sus huevos, por lo que en torno a su territorio crea prácticamente un desierto en lo que respecta a las aves que construyen un nido evidente y alcanzable.

Este comportamiento es típico también en la Corneja cenicienta ( Corvus cornix ) con la que no solo comparte gran parte del territorio, sino también el vicio de saquear el nido ajeno, incluidos los de los congéneres.

De un estudio inglés se extrae que prácticamente no hay nada que la urraca no coma. Es insectívora y granívora, necrófaga y frugívora, come pececillos y ranas, pero no perdona a los ratones ni los polluelos, incluso los domésticos. Si, además, añadimos que es también ladrona por antonomasia, aquí tendremos sus virtudes.

Construye un nido muy voluminoso entre las altas frondas de árboles formado por una plataforma de robustas ramas entrelazadas y cimentadas entre sí con barro y largas raíces, con una copa central profunda que es adornada con pequeños tallos de hierba seca y pelos de animales. Sobre este es construido un techo de ramitas frecuentemente espinosas que envuelve totalmente el nido, dejando una pequeña abertura lateral que sirve como puerta de acceso al nido.

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El nido es un sólido trenzado de ramas cimentadas con fango, generalmente cubierto con ramas espinosas para ahuyentar a depredadores, con un acceso lateral angosto © Gianfranco Colombo

A pesar de ser grande y de gran capacidad no es suficiente para hospedar durante la incubación a un ave con una cola de un palmo y, tras la eclosión, a una numerosa y desbordante prole. Por esto el nido es muy resistente y puede ser reutilizado, tras una remodelación primaveral, también en las estaciones sucesivas.

Las urracas comunes son monógamas y con frecuencia tienen un vínculo indisoluble durante toda su vida.

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Pone de 5 a 8 huevos azulado-verdosos con manchas pardas, incubados durante 3 semanas © Museo Civico Lentate sul Seveso

La urraca pone habitualmente de 5 a 8 huevos de color azulado verdoso, densamente punteados de pardusco. Son muy parecidos a los del Mirlo común (Turdus merula) pero son naturalmente de mayor tamaño, aunque pequeños para un ave de este tamaño.

La incubación dura hasta tres semanas y los polluelos permanecen en el nido 25 días más. Ambos progenitores comparten el cuidado de los pequeños, que son seguidos incluso tras sus primeros vuelos, hasta el comienzo de la siguiente estación de nidificación.

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Los pollos hambrientos pasan 25 días en el nido y el espacio habitable rápidamente se hace escaso, con la numerosa prole apilada entre las grandes colas © G. Colombo

Es frecuente en otoño e invierno ver bandos consistentes de estas aves, probablemente grupos familiares numerosos, corretear por los campos en su habitual alboroto gárrulo. Este periodo dura hasta la siguiente primavera, cuando las parejas se separan para ocupar sus respectivos territorios. Es un ave muy territorial y defiende ferozmente su espacio vital.

No es, y difícilmente lo será en un futuro, una especie en peligro, dada la amplitud de su área de distribución y el gran número de ejemplares presentes en las distintas poblaciones.

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Aceptada ya por el hombre, a pesar de su algarabía, y dada su inmensa distribución, la urraca común difícilmente será, incluso en el futuro, una especie en peligro © Giuseppe Mazza

La urraca en las últimas décadas ha entrado también en el lenguaje popular. En el siglo pasado los vehículos de la gendarmería parisina eran llamados “pies” = urracas, por su color blanco y negro. Inglaterra no es menos con la equipo de fútbol de Newcastle upon Tyne, el Newcastle, llamado “magpies” en Escocia por su indumentaria blanquinegra. Sinónimos

Corvus pica – Linnaeus, 1758.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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