Synchiropus picturatus

Familia : Callionymidae

 

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Texto © Giuseppe Mazza

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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El Synchiropus picturatus carece de escamas pero tiene una librea mimética protegida por una mucosidad repelente © Giuseppe Mazza

El espléndido Pez mandarín psicodélico ( Synchiropus picturatus - Peters, 1877 ) pertenece a la clase Actinopterygii, los peces con las aletas radiadas, al vasto orden de los Perciformes, el más grande de los vertebrados con alrededor del 40 % del total de peces conocidos, y a la familia Callionymidae, un grupo de peces bentónicos que, evolutivamente hablando, es cercano a Gobiidae.

Incluye una veintena de géneros y casi 200 especies vulgarmente denominadas dragoncillos por su extraña apariencia, sin escamas. Bajo la piel, en el preopérculo, presentan a ambos lados una espina afilada que provoca heridas dolorosas, de lenta recuperación, de donde le viene el recurrente nombre en diversos idiomas de “pez araña”.

El nombre del género Synchiropus deriva del griego "συν" (syn) = con, "χείρ" (cheir) = mano y "πούς" (pus) = piede pie, para decirnos que las aletas ventrales son usadas también como pies.

El epíteto específico picturatus, quiere decir en latín “pintado”, en referencia obvia a los espléndidos dibujos anillados que presenta sobre su cuerpo.

Zoogeografía

El pez mandarín psicodélico habita en las aguas tropicales del Indopacífico. A título indicativo diremos que se puede encontrar en Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas, Taiwán, Australia y Papúa Nueva Guinea.

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Un macho en parada nupcial. El dimorfismo de esta especie prácticamente se limita a los radios alargados de la primera dorsal que extendida casi se fusiona a la segunda. Le sirve también para intimidar a los rivales © G. Mazza

Ecología-Hábitat

Vive generalmente en aguas someras junto a las paredes de los arrecifes coralinos sin descender bajo los 20 m de profundidad. Se mueve lentamente sobre el fondo escrutando los alrededores con sus grandes ojos telescópicos en busca de pequeñas presas o de eventuales peligros.

Morfofisiología

No supera los 7 cm. El cuerpo es alargado y cilindriforme, con ojos cercanos y protuberantes en la silueta de la cabeza que, vista desde arriba, se revela triangular y puntiaguda. La boca es protráctil con varias filas de dientes minúsculos.

La morfología de las aletas es muy similar a la del congénere Synchiropus splendidus. También en este caso presenta dos aletas dorsales y la primera de ellas, redondeada en las hembras, está particularmente alargada en los machos. Por lo general está plegada sobre el dorso, pero puede izarse en un instante, a modo de bandera, con los primeros radios espinosos bien a la vista, para enamorar a las compañeras y desalentar a los rivales. Es en la práctica el único elemento de dimorfismo sexual.

Como se ha mencionado, bajo la piel de los preopérculos hay una espina escondida que le sirve para la defensa y en los combates territoriales entre los machos. Las aberturas de las branquias están reducidas a pequeños orificios. Carece de escamas, pero el cuerpo está protegido por una mucosidad, segregada en abundancia cuando el pez está amenazado o bajo estrés, y que lo defiende de parásitos, teniendo además un olor ciertamente repulsivo que los depredadores asocian rápidamente con la inconfundible librea.

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Habitante de Indonesia, Malasia, Singapur, Filipinas, Taiwán, Australia y Papúa Nueva Guinea; el Synchiropus picturatus no supera los 7 cm © Giuseppe Mazza

Sobre el fondo marrón rojizo-verdoso ambos sexos presentan numerosos anillos concéntricos de color turquesa, negros y naranjas con el centro negro. Colores que son retomados en las mejillas, la cabeza y las aletas dorsales y anales donde el turquesa está asociado a líneas amarillas. En conjunto cuenta también con una maravilla digna del traje de un mandarín chino. Como en el caso del Synchiropus splendidus, los colores son auténticos y no dependen, como a menudo ocurre en el mundo de los peces, de la incidencia de la luz. El iris, amarillo anaranjado, está rodeado de un diseño radiado mimético que recoge los colores del cuerpo. La garganta es clara, atravesada por bandas y motas turquesas. También la parte ventral, normalmente escondida, muestra la prolongación de los anillos que se estrechan en bandas para alcanzar el otro flanco.

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Se alimenta prácticamente solo de plancton y no es una especie en peligro © Giuseppe Mazza

A nivel del pedúnculo caudal los círculos se transforman en una vistosa banda vertical donde predomina el negro. La aleta caudal, redondeada, tiende, al igual que las pectorales y las ventrales, al rojizo para terminar verdosa con un último borde amarillento.

Etología-Biología reproductiva

El pez mandarín psicodélico vive solitario o en pequeños grupos alimentándose de microcrustáceos que encuentra entre los corales, principalmente ostrácodos y copépodos harpacticoides, pero también de huevos de moluscos, peces y estadios larvarios de diversas especies. Los machos son muy territoriales pero dejan entrar a las hembras en su pequeño reino, atacando solo a los rivales.

Para el apareamiento los cónyuges suben abrazados hacia la superficie donde, tras complejos ceremoniales, la fecundación tiene lugar vientre contra vientre mientras confían los huevos flotantes a las corrientes.

No es, como nos hace creer su pequeño tamaño, un fácil pez para mantener en el acuario. Aunque ha sido reproducido más de una vez en cautividad, solo es idóneo para grandes tanques en los que con el tiempo se hayan instalado crustáceos planctónicos. En caso contrario es preciso suministrar larvas de Artemia salina vivas dado que al principio los peces mandarín psicodélicos se lanzan solo sobre lo que se mueve. Solamente más tarde aceptarán artemia congelada y otras especies microscópicas como Cyclops y Mysis.

Se revelan en cualquier caso muy útiles para la eliminación de las planarias que a veces infestan los acuarios viejos, pero no es posible hospedar a dos machos que, a diferencia de las hembras, lucharían inmediatamente a muerte por su innata territorialidad.

La resiliencia de esta especie es óptima: bastan apenas 15 meses para regenerar totalmente los efectivos de la población en caso de catástrofe. Al igual que con el Synchiropus splendidus la presión ejercida por el mercado acuariológico es prácticamente nula y a pesar del cambio climático los Synchiropus picturatus encontrarán siempre cualquier cosa que comer. El índice de vulnerabilidad de la especie es, por tanto, bajísimo: apenas 11 en una escala de 100.

Sinónimos

Callionymus picturatus - Peters 1877; Pterosynchiropus picturatus - Peters 1877.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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