Synchiropus splendidus

Familia : Callionymidae

 

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Texto © Giuseppe Mazza

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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El Synchiropus splendidus vive entre formaciones coralinas de lagunas costeras en el Pacífico occidental © G. Mazza

El Pez mandarín o Gobio dragón ( Synchiropus splendidus - Herre, 1927 ) pertenece a la clase Actinopterygii, los peces con aletas radiadas, al orden Perciformes y a la familia Callionymidae, una familia de peces bentónicos evolutivamente relacionada con la familia Gobiidae, y que incluye una veintena de géneros y casi 200 especies en ocasiones llamadas dragoncillos por su extraño aspecto, sin escamas. Bajo la piel, en el preopérculo, presenta además una espina bien desarrollada que provoca heridas dolorosas, de lenta recuperación, de donde le viene el apelativo recurrente en diversas lenguas de “pez araña”.

El nombre del género Synchiropus deriva del "συν" (syn) = con, "χείρ" (cheir) = mano y "πούς" (pus) = pie, para decirnos que las aletas son también usadas como pies.

El epíteto específico, no por nada, quiere decir en latín, simplemente, espléndido.

Zoogeografía

El pez mandarín habita en las aguas tropicales del Pacífico occidental. A título indicativo lo encontramos hacia el nordeste en Malasia, Indonesia, Filipinas, Taiwán, islas Ryukyu y hasta la parte meridional de Japón, hacia el sudeste se encuentra en las islas Palaos, en Micronesia, Papúa Nueva Guinea, islas Salomón, Australia y Nueva Caledonia.

Ecología-Hábitat

Vive en aguas someras en las formaciones coralinas de las lagunas costeras. Ha sido avistado hasta a 12 m de profundidad, pero por lo general sigue, caminando sobre las aletas o con cortos saltos, el contorno del fondo en los primeros 6 m de agua, a menudo en lugares protegidos por las larguísimas espinas de los erizos diadema ( Diadema setosum ).

Morfofisiología

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De solo 6-7 cm de longitud, no tiene escamas sino un moco protector. Se mueve caminando sobre las aletas o con cortos brincos, comiendo microcrustáceos planctónicos © Giuseppe Mazza

El cuerpo, de entre 6 y 7 cm de longitud, es cilindriforme, con dos grandes ojos cercanos entre sí y que sobresalen de la silueta de la cabeza, triangular y puntiaguda. La boca es protráctil con varias filas de dientes minúsculos. La primera aleta dorsal presenta 4 radios espinosos (los machos tienen la primera espina el doble de larga que las de la parte membranosa) y la segunda cuenta con 8 o 9 radios blandos; la anal muestra de 6 a 8 radios inermes; las grandes pectorales cuentan con entre 28 y 35 radios blandos y las ventrales hasta 5 inermes.

Como es típico en la familia, bajo la piel del preopérculo se esconde una peligrosa espina y las aberturas branquiales están reducidas a pequeños orificios. Carece de escamas, e cuerpo está protegido por una mucosidad, segregada en abundancia cuando el pez está amenazado o bajo estrés, que lo defiende de los parásitos y tiene un olor ciertamente repulsivo para los depredadores.

La librea está entre las más bellas del mundo de los peces, tanto que hace pensar en un lujoso hábito de mandarín chino. Sobre el color de fondo marrón rojizo, que puede ser hasta rojo ladrillo, se observan motas y elegantes dibujos miméticos de color celeste o turquesa y bordeados de negro que cubren también las aletas.

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La librea es digna de un mandarín chino. A pesar del tamaño solo se adapta a grandes acuarios que, gracias a los corales, se han llenado de microorganismos planctónicos de los que se alimenta. No es una especie amenazada © Giuseppe Mazza

La naturaleza de este azul no es debida a la incidencia de la luz, como a menudo ocurre, sino a un verdadero pigmento.

El iris es rojo anaranjado, rodeado de un diseño a radios que retoma los colores del cuerpo. La garganta es clara y antes de las pectorales hay una zona oscura decorada con manchas naranjas.

En las tiendas se encuentran a menudo otras variantes de color, y las hembras suelen ser menos brillantes que los machos.

Etología-Biología reproductiva

El pez mandarín vive solitario alimentándose de los microcrustáceos que encuentra entre los corales. Los machos son muy territoriales pero dejan entrar a las hembras en su pequeño reino atacando solo a los rivales.

Para el apareamiento los cónyuges suben abrazados a la superficie y liberan los huevos fecundados en las corrientes.

No es, como a menudo se cree, un fácil pez para mantener en el acuario. Se adapta solo, a pesar de su pequeño tamaño, a grandes tanques donde con el tiempo se han podido instalar crustáceos planctónicos. En caso contrario es preciso suministrarle larvas de Artemia salina, u otras especies microscópicas como Cyclops y Mysis pero no está garantizado que le agrade. Además no es posible mantener en el mismo tanque a dos machos, que lucharían a muerte por su innata territorialidad.

La resiliencia de la especie es óptima: 15 meses son suficientes para regenerar por completo los efectivos de una zona concreta en caso de catástrofe. La presión ejercida por el mercado acuariológico es mínima y los océanos tendrán siempre suficiente plancton para alimentarlos. No debe sorprendernos por tanto que el índice de vulnerabilidad del Synchiropus splendidus sea bajísimo: tan solo 11 en una escala de 100.

Sinónimos

Callionymus splendidus - Herre, 1927; Neosynchiropus splendidus - Herre, 1927; Pterosynchiropus splendidus - Herre, 1927.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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