Trigonoceps occipitalis

Familia : Accipitridae

 

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Texto © Dr. Gianfranco Colombo

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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Presente con notables discontinuidades en el área subsahariana, el Trigonoceps occipitalis es un buitre en peligro, de mediano tamaño, con gran envergadura © Gianfranco Colombo

El Buitre cabeciblanco ( Trigonoceps occipitalis - Burchell, 1824) es indudablemente uno de los buitres de librea más coloreada.

Fácilmente distinguible en el terreno de cualquier otro miembro de este grupo, puede únicamente ser confundido a primera vista con el Buitre palmero ( Gypohierax angolensis ) por el color blanquinegro que muestra tanto posado como en vuelo, pero es ciertamente reconocible por sus dimensiones, las características morfológicas totalmente distintas y por los ambientes frecuentados.

El buitre cabeciblanco pertenece al orden Accipitriformes, a la familia Accipitridae y es la única especie en el género Trigonoceps.

También en este caso se debatió largamente sobre la correcta clasificación de esta rapaz en un nuevo género en vez de colocarlo en uno de los ya existentes en el continente africano y quizás en el futuro, con investigaciones más profundas y basadas en las modernas técnicas de análisis genético se podrá llegar a una nueva reclasificación más correcta de este grupo de aves.

Vinculado y restringido al continente africano, no es muy común, aunque el territorio que cubre es destacablemente amplio. A pesar de frecuentar con mayor asiduidad las sabanas puede encontrarse fácilmente a lo largo de las largas vías de comunicación mientras escanea desde lo alto en busca de víctimas accidentalmente atropelladas por algún automóvil.

Junto al alimoche sombrío ( Necrosyrtes monachus ) comparte la característica de poder emprender el vuelo desde primera hora de la mañana cuando la temperatura del aire es aún demasiado baja como para permitir el vuelo a los grandes buitres, por lo que puede ser de los primeros en descubrir los cadáveres generados en las cazas nocturnas y anticiparse a la llegada de otros parientes más agresivos y codiciosos.

Todos los nombres comunes dados a este buitre destacan sus peculiares características morfológicas especialmente en referencia al color de su cabeza. Así, en francés es Vautour à tête blanche, en alemán Wollkopfgeier, en italiano Avvoltoio testabianca, en inglés White-headed vulture y en holandés Witkopgier.

La etimología del nombre científico hace referencia en parte a esta característica: Trigonoceps del griego “trion” = tres y “gonia” = ángulo, por tanto “triángulo” y “ceps” = cabeza, en clara referencia a la forma triangular de la cabeza, que se observa desde lejos y que está creada por el plumón blanco que la recubre en la parte posterior a modo de cresta. Occipitalis , del latín, justamente indica la parte posterior de la cabeza donde se encuentra este plumón.

Zoogeografía

El buitre cabeciblanco habita únicamente el continente africano aunque con notables discontinuidades en su distribución. Ocupa el área subsahariana, más frecuente y regular en la franja que va desde Senegal a Etiopía y mantiene una cierta continuidad solo en el este del continente llegando hasta Mozambique y, hacia el oeste de nuevo, hasta Namibia y Angola, dejando prácticamente deshabitada la zona central de África. Su presencia a nivel local es, no obstante, a manchas discontinuas y aisladas.

A pesar de estar tan ampliamente distribuido este buitre no es común en ningún caso y es observado generalmente aislado o en grupos compuestos por poquísimos ejemplares.

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A primera hora, tras las capturas nocturnas de los grandes carnívoros, está ya patrullando en busca de cadáveres que descarnar, cuando la temperatura del aire, aún baja, impide el vuelo a los buitres de gran tamaño © Gianfranco Colombo

Este comportamiento se mantiene tanto durante los vuelos de reconocimiento como durante la alimentación.

La población global no alcanza por tanto niveles suficientes como para que sea considerada un ave común. El buitre cabeciblanco pasa gran parte del día en vuelo, normalmente en cotas particularmente elevadas, y desciende al suelo solo cuando ha descubierto una pieza de carroña o para descansar durante la noche.

Ecología-Hábitat

Le gustan los bosques poco densos y las sabanas con abundancia de grandes acacias, con fuerte predilección por los baobabs y evitando zonas predesérticas sin vegetación.

Esquiva sistemáticamente el contacto directo con el hombre y los núcleos urbanos aunque frecuenta durante sus vuelos de reconocimiento las calles y carreteras en busca de animales atropellados por el tráfico.

No le gusta vivir en zonas muy elevadas aunque en las mesetas etíopes puede ser fácilmente encontrado a más de 3.000 m de altitud. Es un ave sedentaria aunque muestra durante su juventud los movimientos divagantes de corto radio típicos de los buitres.

El buitre cabeciblanco es prácticamente silencioso, como todos sus congéneres, pero emite fuertes bufidos durante la competición por el alimento junto a la carroña. Quizás sea de entre los buitres el que complementa con mayor asiduidad su dieta con lagartijas, insectos, serpientes y otros pequeños animales. Se cree que puede agredir a mamíferos de pequeña talla.

Morfofisiología

Entre los buitres africanos el cabeciblanco está considerada una rapaz de mediano tamaño, intermedio entre los grandes ejemplares del género (Gyps africanus, Gyps fulvus, Gyps rueppellii) y Torgos (Torgos tracheliotus) ed i piccoli Necrosyrtes monachus y Neophron percnopterus.

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Elegante e inconfundible por los colores y la estructura triangular de la cabeza, que presenta, además, un pico enorme, casi desproporcionado © Giuseppe Mazza

Las dimensiones son, no obstante, destacables al tener una envergadura que supera ampliamente los 2 m, un peso que puede llegar a los 5 kg y una longitud total de 100 cm. Como ya ha sido citado la librea de este buitre es particularmente elegante y agrupa colores y combinaciones bastante peculiares. El pico, capaz de desgarrar con facilidad los cadáveres, es muy grueso, muy robusto y recurvado, con un color rojo anaranjado intenso, contorneado por una cera azulada y de una cara rosada, ocupando de manera preponderante la cabeza, como fuese desproporcionado para este animal.

La cabeza y el cuello están desnudos y recubiertos de un ligero plumón blanco que forma, en el ángulo trasero de la cabeza una cresta prominente que causa una deformación craneal aparente, dándole por tanto su nombre.

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Helo aquí aterrizando. De entre todos los buitres quizá sea el que más asiduamente complementa su dieta de cadáveres con pequeñas presas vivas © Giuseppe Mazza

Las coberteras superiores son totalmente negras, con las remeras de un contrastante color blanco níveo. El pecho es totalmente negro en su parte superior, mientras que en la inferior es de una absoluta albura.

En vuelo muestra una banda totalmente negra que corresponde a las coberteras inferiores y rémiges primarias mientras que las secundarias son totalmente bancas en la hembra y negras en el macho. La cola es negra. Así, prácticamente se trata de un ave blanquinegra con una gran cabeza multicolor. La librea de los inmaduros carece íntegramente de blanco.

Biología reproductiva

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La población global del buitre cabeciblanco se encuentra en continua disminución © Gianfranco Colombo

La nidificación se da en cualquier estación en la parte tropical de su área de distribución aunque en otras áreas prefiere poner los huevos en la estación seca para hacer coincidir la presencia de los polluelos con la más provechosa estación lluviosa. No anida todos los años dado el largo período que necesita para llevar a término positivamente el ciclo reproductivo. Construye el nido generalmente sobre grandes árboles inaccesibles para los predadores terrestres, colocándolo en una posición bien elevada y dominante sobre el área circundante.

Como la mayor parte de los buitres, pone un solo huevo blanquecino que incuba alrededor de dos meses. El pequeño permanece en el nido durante otros 4 meses alcanzando la total independencia de sus progenitores entre 3 y 4 meses después de su primer vuelo. Una duración total que se acerca al año.

Como tantos buitres africanos, la población global del buitre orejudo esta en continua disminución. Sujeto en algunas zonas a caza ilegal para el uso de alguna de sus partes en la medicina local y como fetiche y, sobre todo, víctima involuntaria de envenenamientos causados por cebos diseminados con otros fines.

Es un ave relegada actualmente a las áreas protegidas y parques naturales, dada la aversión que muestra hacia las áreas urbanizadas y su número, por tanto, depende estrictamente de la protección garantizada por estos ambientes concretos. Está considerada especie vulnerable y catalogada como CITES II.

Sinónimos

Lophogyps occipitalis – Burchell 1824; Vultur occipitalis – Heuglin, 1855.

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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