Vaccinium myrtillus

Familia : Ericaceae

 

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Texto © Eugenio Zanotti

 

 

Traducción en español de Ignacio Barrionuevo

 

 

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El Vaccinium myrtillus es un arbusto caducifolio de entre 10 y 40 cm con rizoma rastrero © Giuseppe Mazza

El género Vaccinium incluye, dependiendo del autor consultado, entre 220 y 450 especies distribuidas principalmente por las zonas de clima templado y frío del hemisferio boreal. El Arándano o Mirtilo ( Vaccinium myrtillus - L. 1753 ) tiene una distribución circumboreal (Europa, Asia, y en los Estados Unidos en áreas del Pacífico noroccidental y las Montañas Rocosas).

El nombre genérico derivaría de una “vaccinia nigra” citada por Teócrito y renombrada por Virgilio, o quizás por corrupción del término “baccinium”, por las numerosas pseudobayas producidas; mientras que el epíteto específico es una clara referencia a una cierta semejanza de la planta a las ramillas fructíferas del mirto (en latín “myrtus”, de donde viene “myrtillus” = pequeño mirto).

Se trata de una arbusto deciduo, perenne, de entre 10 y 40 (normalmente menos de 60) cm de altura, con rizoma (tallos subterráneo) alargado, rastrero, con corteza rojiza, ramillas erectas o ascendentes y marcadamente tetragonales, verdes y glabras, de las que brotan, sobre un corto peciolo de 1 mm, hojas alternas de entre 10 y 30 cm de longitud y de 6 a 18 cm de anchura, cuya textura puede ir desde muy delgadas a membranosas o incluso rígidas en función de la edad, de forma oval o elíptica, con ápice agudo y margen serrado, de un verde más claro en el envés que en el haz y recorridas por nervaduras reticuladas.

La floración tiene lugar de junio a julio. Las flores se desarrollan en la axila de las hojas, generalmente aisladas o raramente en parejas, péndulas, sobre un pedicelo de (4) 5-7 mm de longitud usualmente rosado, con corola urceolado-globosa, de color verdoso tintado de rosa-vinoso, de 4 × 5 (6) mm y formada por 5 pequeños lóbulos revolutos que forman una abertura estrechada.

El fruto (arándano) es una falsa baya subesférica (de entre 4 y 6 mm de diámetro) conservando la cicatriz anular en el ápice, carnosa, de un color que va del azul violáceo al negruzco, con piel cerosa, y que contiene pequeñas semillas parduscas en forma de medialuna, por demás comestible.

El arándano es un elemento característico, generalmente gregario, de los bosques claros de coníferas (sobre todo de pícea europea) sobre terreno silíceo, así como de brezales, arbustedas y pastos, lugares húmedos, siempre sobre suelos humificados y ácidos (entre los 1200 y los 2000 m de altitud, más raramente desde 300 o hasta 2800 m). Todas las especies europeas del género Vaccinium son más o menos calcífugas, es decir, son especies que no gustan de terrenos alcalinos, creciendo por tanto sobre suelos acidificados. El arándano es considerado por los guardabosques y los silvicultores como una especie perjudicial, ya que su intrincada y densa cobertura, que ocupa grandes espacios del suelo del bosque, obstaculiza la diseminación natural y el desarrollo de las plántulas de otros árboles y arbustos.

En los mismos ambientes de crecimiento vive también una especie similar al arándano, se trata del Vaccinium uliginosum o arándano negro, fácilmente distinguible por tener hojas espatuladas, redondeadas en el ápice y con margen entero, tallos de sección circular, flores reunidas en grupos de 4 o 5 y frutos más grandes, aovados y con pulpa blanquecina, harinosa e insípida. Para algunos autores las bayas de este último son comestibles (aunque de escaso valor), mientras que para otros causan, si se consumen en grandes cantidades, vómitos, accesos de calor, mareos, dificultad de deglución y otros síntomas.

Para fines fitoterápicos se recogen hojas de arándano en primavera pero, sobre todo, también durante el periodo de floración (de junio a julio) y se dejan secar preferiblemente a la sombra en locales ventilados. Los frutos se recogen cuando están maduros (de agosto a septiembre) y se desecan en horno a una temperatura moderada, conservándolos en tarros de vidrio oscuro con cierre hermético.

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Las flores colgantes rojizas, ricas en néctar, se abren entre junio y julio y son muy visitadas por las abejas © G. Mazza

Estos contienen numerosas sustancias, entre las que encontramos taninos catequínicos, como proantocianidinas diméricas, antocianinas, flavonoides, iridoides o mirtilina (también conocida como insulina vegetal); pectinas; ácidos fenólicos (como clorogénico, cafeico, p-cumárico o ferúlico) y otros ácidos orgánicos (láctico, oleanólico, oxálico, succínico, málico, quínico, tartárico, nicotínico, cítrico y quinolínico, entre otros); fructosa; sacarosa; provitamina A; vitamina C y del complejo B; hierro; y manganeso. Son utilizados como astringentes contra las diarreas persistentes y las enteritis agudas, también como reguladores de la función intestinal y en casos de colon irritable, como colutorio en afecciones orales, como antiagregantes plaquetarios en flebitis y en venas varicosas, así como en casos de fragilidad capilar, asegurando también una correcta microcirculación tras daños causados por diabetes (como retinopatías diabéticas) o en casos de nictalopía para mejorar la visión nocturna (esto fue sugerido por el supuesto hecho de que, durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos de la RAF, que consumían grandes cantidades de mermelada de arándanos, tenían una mejor visión nocturna), y en uso externo son usados para favorecer la cicatrización de las quemaduras.

Como principios activos en las hojas encontramos alcaloides quinolizidínicos, taninos, antocianinas (vaccinina o ericolina, glucósidos de delfinidina o de cianidina entre otras), la enzima arbutinasa, ácido ursólico, cromo y manganeso. Presentan propiedades diuréticas, hipoglucemiantes (la decocción), y son útiles en casos de retención de orina, atonía, cistitis y uretritis. Recordemos que el abuso o el uso prolongado a lo largo del tiempo de las hojas lleva a una intoxicación por hidroquinonas e incluso a ictericia y anemia a causa de un cambio en el estado de oxidación de la hemoglobina sanguínea, lo que reduce su capacidad de unirse de manera reversible con el oxígeno. Las hojas son aconsejadas para disminuir la glucemia en casos de diabetes, mientras que los frutos (en decocción o en tintura) dan buenos resultados como colutorio en afecciones de la boca.

Las antocianinas del arándano son aconsejadas por diversas especialidades médicas con indicaciones específicas relativas a la fragilidad y alterada permeabilidad de los capilares sanguíneos, trastornos vasculares de la retina, miopía elevada y escasa visión nocturna o crepuscular. En úlceras gástricas y venosas se emplean también preparados a base de arándano.

Desde la prehistoria el arándano ha sido recolectado y consumido por la población, por ejemplo en el Neolítico, como lo demuestran los numerosos descubrimientos de semillas fosilizadas de estos frutos en yacimientos de sitios palafíticos. Los frutos son muy requeridos para la preparación de saludables confituras, mermeladas, jarabes, salsas para guisos, etc. Son también consumidos frescos, con azúcar, miel y/o vino.

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Los frutos, además de sabor, tienen notables virtudes medicinales y contienen el colorante E163 © Giuseppe Mazza

En Francia, en la región de los Vosgos, de las pseudobayas de arándano fermentadas se produce un licor típico, análogo al Kirschwasser (licor de cerezas) llamado Heidelbeerwasser. En establecimientos hortofrutícolas y en supermercados a menudo se encuentran frutos frescos o congelados envasados en cuya etiqueta se lee “arándanos”, pero en realidad un buen número de estos no son arándanos europeos, sino una especie de origen norteamericano, el Vaccinium corimbosum con frutos mucho más grandes y jugosos pero mucho menos sabrosos que “nuestros” arándanos silvestres.

En el pasado tanto las hojas como los frutos fueron empleados para teñir de verde o de azul los tejidos; los antocianos azules del arándano aún son utilizados como colorante natural para alimentos, indicados por el código E-163. El jugo rojo violáceo de los frutos puede ser usado como un indicador de pH ya que torna a rojo vivo en ambiente ácido y a verde en ambiente alcalino (básico). Los frutos del arándano son apreciados alimentos de numerosas especies de aves, como la curruca zarcerilla, la chova piquigualda, la codorniz, el ampelis europeo, el zorzal real y el común, el mirlo, el gallo lira común o el urogallo.

Preparaciones:

Pasta dulce antihemorrágica, protectora y reforzante de los capilares, útil para mejorar la vista por su acción beneficiosa sobre la retina

Mezclar con una cucharadita de miel la punta de un cuchillo de frutos secados y pulverizados. Consumir cinco o seis veces al día.

Vino medicamentoso, antiséptico intestinal y tónico

Dos cucharadas de frutos frescos molidos en maceración con una cucharadita de frutos de enebro, mezclados en un litro de vino tinto dulce o licoroso (por ejemplo el oporto o el malvasía), dejando reposar durante una semana. Una vez pasado este tiempo filtrar y beber un chupito al final de las comidas.

Sinónimos: Vaccinium myrtillus Cham. & Schltdl. (1826); Vaccinium myrtillus var. microphyllum Hook (1834); Vaccinium myrtillus var. leucocarpum Haussm. (1852); Vaccinium oreophilum Rydb. (1906). Vaccinium myrtillus L. var. anomalum Rouy (1908); Vaccinium myrtillus L. subsp. oreophilum A. Löve, D. Löve & B.M. Kapoor (1971); Vaccinium myrtillus L. var. oreophilum (Rydb) Dorn (1988); Vaccinium myrtillus L. subsp. compactum Timoschok (2000).

 

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El archivo fotografico de Giuseppe Mazza

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